Campaña informativa del ICOMV contra el intrusismo profesional

 

Siempre ha existido el intrusismo médico, pero su práctica había quedado reducida al ámbito local. Es cierto que determinadas prácticas de curanderismo, algunos movimientos como la homeopatía o algunas medicinas tradicionales, han tenido más seguidores de los deseables y más aplicaciones de las indicadas. Pero su práctica era limitada en el último siglo. La llegada de la medicina científica resultó un antídoto muy eficaz.

Estas actividades siempre estuvieron controladas y neutralizadas, salvo excepciones, por la Medicina académica universitaria y por los Colegios de Médicos. Su autoridad científica imponía respeto. Excepcionales eran las denuncias judiciales desde estas instituciones. Incluso en algunas , como reductos del pasado, se impartían asignaturas opcionales o secciones “paramédicas” que se han ido desmontando.

En los últimos 10-15 años el panorama ha cambiado al resurgir algunas prácticas pseudocientíficas. Las circunstancias son varias : la emancipación del enfermo, el “derecho” de los enfermos incurables y desesperados a curarse por cualquier método alternativo, la facilidad de desplazamientos y obtención de remedios de lugares remotos, Internet etc.

Por el sistema “on line”. La desinformación va mucho más rápida que la información científica. Son miles las páginas web pseudomédicas que desarrollan una actividad inusitada. Como las células cancerosas, se multiplican, mutan cambiando sus objetivos, títulos, e información a gran velocidad. “Descubren” cuadros pseudoclínicos que identifican la ansiedad de muchos enfermos con los intereses comerciales de una empresa. En estas plataformas se ofrecen diagnósticos genéticos a la carta, estudios predictivos sin homologar y tratamientos… ¡qué variedad de tratamientos milagrosos ¡. Seguramente esta última faceta es la más preocupante. La meditación, ¡dirigida claro está!, determinados ejercicios con aparatos apropiados que provee directamente el anunciante, los remedios homeopáticos, fórmulas “específicas” con fármacos que no son tales son algunos ejemplos.

Todo vale para curar lo incurable; y al margen de las más elementales normas de seguridad, sin evidencias científicas y delictivamente. No cumplen la Ley del Medicamento ni en publicidad ni en preparación, administración, etc. Siempre al límite, cuando no al margen de la ley, jugando con la desesperación y el dinero de los pacientes y familiares.

Por lo citado saludamos la reciente iniciativa de la Org. Médica Colegial de la creación del Observatorio contra las Pseudociencias, Pseudoterapias, Intrusismo y Sectas Sanitarias. Para empezar, el Dr. J. Fernández, coordinador, presenta ante la Fiscalía un listado inicial de 100 páginas web “que son un peligro para la Salud Pública y se tienen que cerrar”. Destaca como ejemplos una que asegura contar con remedios, prohibidos por su toxicidad, (como la lejía al 28%), para curar todo tipo de enfermedades incluido el cáncer y otra sobre la bioneuroemoción, con teorías engañosas y perjudiciales para los enfermos potenciales seguidores.

Es exigible en toda actividad médica, más que en ninguna otra faceta ,el rigor científico y el cumplimiento de la ley.

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