Apnea del sueño

 

De los trastornos del sueño y los cardiovasculares, la apnea y la hipertensión forman una asociación preocupante

La apnea del sueño afecta a unos 2 millones de españoles. Consiste en interrupción breve de la respiración durante el sueño y puede ser de tipo central (8-10% de casos) u obstructiva (90%). Esta última es más frecuente a partir de los 40 años en varones (el doble).

En todos los casos, a una falta de aporte de oxígeno en apnea, se sigue un aumento de la actividad respiratoria, hiperventilación, y por tanto una taquicardia. La reacción de alarma del organismo lleva a liberar mediadores vasculares, Los vasos se contraen y originan elevación de la presión arterial inicialmente nocturna.

Se producen ronquidos, hiperventilación, trastornos del sueño, fatiga, cefaleas, ansiedad, cansancio, bajo interés sexual y otras alteraciones. En la mayoría de los enfermos se identifican causas, cuando no factores de riesgo, relacionados con sobrepeso, tabaco, alcohol, fármacos, hábitos alimenticios inadecuados antes de acostarse, etc. Si no se controla, puede evolucionar o complicarse con un cuadro de “cor pulmonale” (dilatación del ventrículo derecho e insuficiencia cardiaca) con todo su cortejo de cuadro grave.

Por otra parte la hipertensión arterial es conocida como epidemia silenciosa por su frecuencia sin clínica, hasta que se diagnóstica por las complicaciones que origina. Se diferencian dos tipos principales: la primaria de origen desconocido y la secundaria cuyas causas y factores de riesgo son múltiples: medicamentos, alcohol, tabaco, obesidad, alteraciones renales, endocrinas (tiroides, suprarrenales), dieta, diabetes, vejez, estrés, sedentarismo,… y apnea del sueño.

Según la Sociedad Española de Hipertensión la padecen el 42,6% de los adultos españoles mayores de 18 años. Para Menéndez et all.(Rev. Española de Cardiología,2016) los varones adultos la padecen más (49,9%) que las mujeres (37,1%). Lo mas preocupante es que unos 14 millones de españoles con hipertensión estarían sin controlar o sin diagnosticar.

Algunos tipos de hipertensión se asocian a apnea del sueño hasta en un 80% de casos. También se admite que un 50% de casos de apnea se asocian a hipertensión. Por lo citado se puede deducir que la apnea y la hipertensión, sean cada una causa o consecuencia, son dos cuadros frecuentemente relacionados. Esta relación es tanto más preocupante por cuanto los dos procesos suelen cursar , inicialmente al menos, sin diagnóstico, ”silenciosamente” o sin control médico.

Los expertos en patología del sueño conocen bien el problema y de esta relación se ha hecho eco la Sociedad Española del Sueño. En su última reunión anual (XXV reunión. Santander, 20-22 abril ,2017) fijaron el tema de debate sobre: “la relación entre la cantidad y la calidad del sueño con la salud cardiovascular, o la capacidad incierta de actuar sobre el riesgo cardiovascular en el tratamiento de la apnea del sueño”.

Por tanto la apnea es un importante trastorno del sueño y como tal debiera considerarse, más que como un componente de calidad de vida, como un problema de salud pública. De similar categoría a la hipertensión arterial.

Dejar respuesta