Tuberculosis

Tras la erradicación de la viruela nos las prometimos muy felices, hasta el punto de creernos mayoritariamente el lema de la OMS: “Salud para todos en el año 2.000” . Respondía a la estrategia de controlar, sino erradicar, enfermedades como la tuberculosis entre otras. El fracaso ha resultado evidente. Sólo se erradicó la viruela y algunas, como la tuberculosis, se ven lejos de estar bajo control en muchos países.

La tuberculosis en el mundo.-Según el informe 2017 de la OMS referido a 2016, los datos son preocupantes:

-Es la 9ª causa de muerte en el mundo; 1.674.000 fallecidos (374.000 eran VIH+).

-Esta cifra la convirtió en la infección más mortífera de 2016. Por encima del SIDA.

Esta enfermedad debe situarse en el contexto de sus peculiaridades; infectadas gran Nº de personas ( un tercio de la población), de las que enferman en torno al 10%.

-La incidencia de la enfermedad para 2016 se estimó en 10,4 millones de pacientes.

-De ellos sólo se notificaron a las autoridades (es enfermedad de declaración obligatoria) 6,3 millones de casos. Cabe destacar la menor notificación en 2015 (6,1 millones), no porque la incidencia fuera más baja, sino porque en países como India la declaración de casos fue más eficaz.

-La base de datos de la OMS aporta otros datos interesantes: el 90% de los afectados son adultos y castiga más a los varones (65%) que a las mujeres; el 56% de los casos corresponden a India, Indonesia, China, Filipinas y Pakistán, pero tampoco se libran de una alta incidencia la mayoría de los países pobres y en vías de desarrollo. No en vano la pobreza, el SIDA, la desnutrición, el tabaquismo, el alcoholismo, etc. siguen siendo factores favorecedores clásicos.

-La preocupante farmacorresistencia del bacilo tuberculoso evidente supone una limitación importante al control de la enfermedad. En 2016 se notificaron 600.000 casos con resistencias a rifampicina y 500.000 multirresistentes ( a varios fármacos )

-A pesar de las resistencias, del incumplimiento terapéutico, y del inicio tardío del tratamiento, aspectos no infrecuentes en esta enfermedad, la tasa de éxito terapéutico se sitúa en el 83% de los enfermos tratados. No está mal, aunque se debe mejorar.

-En la estrategia de la OMS se contemplaba actuar desde 2015 a 2035 para controlar la enfermedad, reduciendo la mortalidad un 90% y la incidencia un 80%. A tal efecto deberían aumentar las medidas profilácticas, terapéuticas y financieras, especialmente en los países antes relacionados. Lamentablemente no se llega a los 8.300 millones de dólares anuales presupuestados (faltarían 2.300 millones). Se traduce en un incumplimiento (5-10%) de la reducción anual del 3% de la mortalidad y 2 % de la incidencia.

-El dato más importante es que, a pesar de todo, desde el año 2000 se han salvado más de 50 millones de vidas con la lucha antituberculosa.

-En España se diagnostican anualmente unos 4.000 enfermos. Ha mejorado la situación en los últimos años, bajando de la difícil barrera de los 10 x 100.000, pero no llegamos todavía a los mejores países europeos.

Está claro que éstos y otros muchos argumentos justifican la dedicación internacional del sábado día 24 de marzo a la TUBERCULOSIS.

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