Tecnología y medicina

Es fundamental que lo hagan para progresar. Muchas instituciones, entre otras la prestigiosa revista Science, publican las novedades científicas anuales desde hace bastantes años. Recientemente nos hacíamos eco de las 10 seleccionadas para el 2017, destacando las 5 que podían tener aplicaciones médicas más o menos inmediatas.

Nos referíamos a :1) la Criomicroscopía por sus posibles aplicaciones en el conocimiento del alzheimer, la reparación del ADN, etc ; 2) nacimiento de “bioRxiv” , plataforma que facilita la participación masiva de científicos en la crítica de artículos antes de su publicación; 3) las potenciales aplicaciones de CRISPER para corregir errores puntuales de enfermedades hereditarias ; 4) búsqueda de mecanismos comunes en diferentes tipos de tumores, que puedan servir de diana para un mismo fármaco y 5) la demostración , en la práctica, del uso por vía general de virus portadores de genes para tratar neuronas enfermas.

También algunas universidades y multinacionales establecen desde hace poco tiempo las tendencias tecnológicas anuales más impactantes. Para 2018 se citan una serie de ellas, interrelacionadas entre si, de indudable impacto médico como las siguientes: 1)inteligencia artificial, 2)”blockchain”,3) transformación digital,4) realidad aumentada,5) internet de las cosas,6) ”edge computing”, 7) análisis de big data, 8) robótica, 9) formación y transferencia de conocimientos a aplicaciones médicas.

Dispositivos en control de diabetes, Cardiología, Oncología, etc, que reconocen datos del entorno, además de los programados y son capaces de responder, los tenemos cada vez más cerca. Las cadenas de bloques, atractivas en finanzas para datos reservados, tienen interés en Medicina donde se busca fiabilidad, veracidad y protección de datos. La transformación digital es clave ¿todavía no se ha implantado esta estrategia?¿cuánto queda para eliminar el papel en Medicina? Cuando se logre podremos hablar de una nueva era. La PCR es un ejemplo de las aplicaciones de la amplificación tecnológica como lo fue en su día el microscopio. En la criomicroscopía, genética, diseño de terapias farmacológicas, genéticas, etc., la realidad aumentada virtualmente puede ser el futuro en modelos experimentales y en diagnóstico. El internet de las cosas lo asociamos a aplicaciones domésticas, pero las interconexiones digitales de los dispositivos en cualquier institución sanitaria son imprescindibles para optimizar los resultados. Ante la avalancha de datos (big data) que genera y la robótica que se incrementará en Medicina, su análisis y selección están resultando insuficientes y se hará imprescindible el “edge computing”, herramienta situada junto a la fuente de datos para seleccionar sólo la información relevante. Son, en fin, algunos ejemplos que exigirán nuevas estrategias de formación y transferencia de resultados.

No hay compartimentos estancos. Todo descubrimiento médico es causa o consecuencia del desarrollo tecnológico y se retroalimentan mutuamente para su beneficio. La ética médica requiere que cualquier beneficio se aplique con garantías, igualdad social y precocidad como mínimo.

Cuando un avance médico no se acompaña de la adecuada tecnología, o al revés, se produce un desequilibrio perjudicial para todos. Y ocurre con harta frecuencia; las diferencias en la implantación, unas veces mínimas y otras inexistentes, de nuevas tecnologías se pueden ver en hospitales, especialmente públicos, de una misma ciudad. La realidad es que se está produciendo una fractura entre los avances médicos, manifiestamente mejorables en general, y el desarrollo tecnológico, verdaderamente revolucionario. Las causas son múltiples, algunas muy evidentes, como el envejecimiento del personal sanitario, la falta de cultura y preparación en las nuevas tecnologías, recortes presupuestarios o mala gestión en la coordinación de los recursos.

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