Hospitalización domiciliar

 

Su aplicación puntual puede ser útil, pero su generalización sería problemática y causa de desigualdades sociales si no se desarrolla adecuadamente.

Los hospitales públicos sufren de recursos limitados, con una alta demanda de camas, especialmente en invierno o ante brotes epidémicos de gripe, gastroenteritis, etc. Entonces la selección de ingresos, agilización de altas u otras medidas similares no suelen ser soluciones definitivas. Precisamente la 1ª unidad de Hospitalización A Domicilio (HAD) se abre ante una saturación hospitalaria del Hospital Guido Montefiore de Nueva York en 1947, copiándose la estrategia en Europa a partir de 1951. La 1ª unidad española se crea en el Hospital G. Marañón en 1981. Actualmente disponemos de más de 100 Hospitales públicos con unidades de HAD.

Se define como la asistencia a domicilio, bajo control hospitalario, en un periodo limitado, como alternativa o continuidad de la hospitalización en un Servicio de agudos. Esta definición debe revisarse porque si hablamos de “alternativa”, difícilmente lo controlará el hospital y cada aspecto varía según el caso.

Los objetivos buscan reducir el riesgo de infección, lograr la mayor comodidad y satisfacción del enfermo, promover los autocuidados en el enfermo y la implicación de los familiares. Pero ¿se crearía alguna unidad de HAD si la Dirección hospitalaria no esperara reducir costes y liberar camas?. Para algunos éstos son los objetivos principales.

Entre los criterios manejados que debe cumplir una unidad HAD destacamos:

a) Por el enfermo:   – que esté ingresado y clínicamente estable

– pronóstico favorable (salvo oncología y otros procesos con pronóstico previsible)

– aceptación voluntaria tras información exhaustiva

b) Por el domicilio:  – situado en el área de cobertura del centro hospitalario

– confortable, con condiciones higiénicas y de fácil acceso

– asistencia limitada en el tiempo

– apoyo incondicional de los familiares con la preparación adecuada

c) Por la unidad HAD :    – plantilla adecuada (Facultativos, Enfermería…)

– plan de transporte y otros recursos necesarios garantizados

– Horario de 24 horas y funcionamiento similar a Urgencias

Por lo citado es fácil deducir que una HAD no se logra con el altruismo de un Sanitario y un teléfono o poco más. Además, por las características del “domicilio” sólo se atendería a “privilegiados”, lo que no encaja con una Sanidad Pública.

Sin embargo pueden existir tantas modalidades como decida el Hospital, adaptándose a las circunstancias. Se podrían beneficiar enfermos: con patologías crónicas, en seguimiento de procesos agudos, en atención postoperatoria, con ventilación mecánica, con tratamientos por vía IV…Pueden servir de orientación los Grupos de T rabajo de la Sociedad Española de HAD: cuidados paliativos, terapia con antibióticos por vía parenteral a domicilio, nutrición parenteral a domicilio, pluripatologías en crónicos y enfermería.

Aunque las controversias arrancan con la denominación HAD y se pueden extender a muchos puntos de los citados, los beneficios para numerosos enfermos son patentes. Pero es preciso conocer mejor la eficacia hospitalaria, los costes, el nivel de satisfacción de los pacientes y familiares, plan de formación de profesionales, etc. En resumen, la letra está muy bien pero la música parece que desafina un poco.

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