Los países con colores de tonos más fríos tuvieron una mejor calidad y accesibilidad para el cuidado de la salud en 2015 que aquellos con colores más calientes. Los investigadores crearon el índice de calidad y acceso a la salud para evaluar la situación de cada país

 

Los datos que publican los países democráticos más desarrollados suelen ser fiables a pesar de sus posibles errores, que se minimizan al analizar tendencias. Hemos conocido la situación de Venezuela en 2016 a través de su Boletín Epidemiológico, que se reeditó tras varios años en “silencio”, con datos referidos a 2015:

La mortalidad infantil se había elevado un 30%, la materna un 65%, reapareció la difteria con 234 casos, aumentó espectacularmente la malaria, tuberculosis, zika, hepatitis, etc., o sea, una catástrofe. Más aún ¿son datos verdaderos?; nos podemos temer lo peor. Lo que es seguro es el drama sanitario de Venezuela que traduce una pésima “salud” político-social.

La OMS, Universidades y otros organismos hacen estudios periódicos de gran interés estratégico, sobre la situación mundial. El 18-5-2017 se publicó en la edición on line de “the Lancet” el informe liderado por Christopher Murray: “Healthcare Access and Quality Index based on mortality…” Este informe elaborado por el Instituto de Evaluación y Métrica Sanitaria de la Universidad de Washington evalúa diversos indicadores sanitarios . Con ellos establece la situación sanitaria de los últimos 25 años, hasta 2015, en 195 países.

El análisis resulta muy interesante. Hay datos esperados como el encabezamiento de la lista por países europeos y que países como la República Centro Africana cierran la lista. Otros datos son también llamativos:

No todos los países que mejoran significativamente en Economía mejoran en Sanidad y al revés. Por ejemplo Inglaterra y EEUU ocupan los puestos 30 y 35 respectivamente.

Perú mejora más en Sanidad que en Economía. Por cierto, a pesar de la crisis y recortes económicos, España mejora sustancialmente hasta ocupar una dignísima octava posición. ¿Por méritos propios o deméritos de otros?.

Otro aspecto llamativo es la desigualdad aumentada entre los países de las primeras posiciones y los de las últimas. Por tanto es necesaria la atención de la OMS y otras instituciones sobre esos países.

A pesar de algunas paradojas del informe comentado , es coherente en línas generales con los datos esperados. Sabemos que es imposible hablar de avances políticos-sociales, en el estado del bienestar, etc. sin mantener y mejorar los parámetros en salud.

Además debemos ser conscientes que las inversiones en Sanidad tienen que ser progresivas. Cualquier relajación o recorte puede dar al traste con los avances deseados. Un esfuerzo mantenido durante muchos años en España nos ha permitido estar donde estamos. La crisis de estos últimos años ¿nos llevará a ceder puestos en el próximo informe con la consiguiente repercusión en el estado del bienestar?.

Progresar siempre lleva más tiempo y esfuerzos que regresa

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