¿son los ancianos más vulnerables?

 

Claro que sí. Se asume con carácter general. Las explicaciones parecen de cajón: deterioro general, peor vascularización, caída de los mecanismos defensivos tanto inespecíficos como específicos, etc.  

En el caso de la resistencia específica, parece lógico que las células del sistema inmune reduzcan su eficacia con el tiempo. Sin embargo las cosas no son tan claras. En una analítica convencional rutinaria se suele observar normalidad, incluidos datos del sistema inmune en los ancianos sanos, ¿Por qué, entonces, son más frecuentes las infecciones?.

El grupo de Odom, D (Martínez-Jimenez, CP, Eling, N… Odom, D); acaba de publicar un trabajo revelador (Ageing increases cell-to-cell transcriptional… Science 30-Mar. 2017) que puede explicarlo.

Detectan que el fallo no es del sistema inmune como tal, sino de un tipo de sus células (linfocitos T-CD4) que, al envejecer se vuelven “perezosos” en su papel de coordinar la respuesta de las demás células del sistema inmune; siguen funcionando con la misma intensidad, pero de forma descoordinada.

Estos autores hacen aportaciones importantes:

  • Ponen a punto una técnica que les permite conocer la función de un tipo de células del sistema inmune.
  • En la citada población celular, han sido capaces de diferenciar el papel de las células más viejas respecto a las más jóvenes.
  • Ante un agente infeccioso, los dos grupos celulares (de los linfocitos T-CD4) siguen funcionando, pero los jóvenes actúan al unísono mientras los viejos lo hacen de forma “indisciplinada”.
  • Posiblemente esta descoordinación sea común en otras células, tejidos u órganos.
  • Abren el debate sobre si la causa o consecuencia del envejecimiento sea la falta de comunicación-respuesta celular, es decir la sincronización y no la reducción o falta de actividad.

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