Vacunas

 

Con motivo de la semana Mundial de la Inmunización (Abril – 2017) la OMS lanzó el lema: “Las vacunas funcionan”. Aprovecha esta Institución la oportunidad para destacar las ventajas de la vacunación para todos y hace énfasis en los preocupantes movimientos antivacunas; especialmente, respecto a los sanitarios, hace ver que “la actitud de un profesional de la salud hacia la vacunación tiene una fuerte influencia en la toma de decisiones de los pacientes”. El escenario actual lo podemos resumir en los siguientes hechos:

  • Las vacunas evitan más de tres millones de muertes- año en todo el mundo.
  • La aparición esporádica de casos de difteria, sarampión, tos ferina, etc. entre no vacunados indica que sin vacunas regresaríamos 70 años atrás en Medicina.
  • Si alguien no puede vacunarse, se beneficia de la inmunidad de grupo por la vacunación de los demás. La vacunación suma la solidaridad a la prevención.
  • Sorprende el alto % de profesionales que “pasa” de vacunarse de la gripe, hepatitis, etc. Preocupan los que hacen proselitismo o se suman a los movimientos antivacunas.

¿Por qué deben vacunarse los profesionales sanitarios?

  • Porque todos los organismos sanitarios indican la aplicación del correspondiente calendario de vacunaciones a TODOS los ciudadanos y recomiendan además específicamente a los profesionales sanitarios la vacunación frente a la gripe, hepatitis B, tosferina, triple vírica y, según los casos, varicela. Otras se indican con limitaciones.
  • Por la evidencia científica de las ventajas sobre los inconvenientes. Y porque basados en esta afirmación, a los Consensos de Sociedades científicas y Organismos Nacionales e Internacionales se les debe reconocer la mayor autoridad científica.
  • Porque todo sanitario en contacto con pacientes corre el riesgo de contraer una infección o, lo que es peor, contagiar a los pacientes. Si la enfermedad es evitable por vacunación y no se hace, se cae en una grave negligencia.
  • Porque la educación sanitaria que debe impartir todo profesional es inútil sin el ejemplo, que no debe limitarse solo a la teoría o al uso de guantes, higiene general y de manos, etc. Vacunarse es dar ejemplo

Las discrepancias personales de un sanitario, aunque se refiera solo a un punto anecdótico, puede tener un eco imprevisible en las redes sociales, restando eficacia al trabajo de las Instituciones Sanitarias en pro de la salud general. De aquí la necesaria prudencia y la obligación de las Instituciones a desarrollar campañas de sensibilización y educación sanitaria.

Las medidas coercitivas no son deseables, pero en algunas instancias ya se ha propuesto sancionar a los antivacunas, llegando a la inhabilitación profesional. No debemos olvidar que los enfermos exigen cada vez más garantías de su atención sanitaria. Ante una infección, puede exigir el rastreo epidemiológico hasta dar con la fuente. ¿Y si la fuente es el sanitario no vacunado?.

Cualquier crítico antivacunas que lea esta nota tan resumida es seguro que podrá discrepar de alguno de los puntos expuestos, pero aclaro que la doctrina es la de la OMS, Ministerio de Sanidad, Asociación Española de Pediatría y la Asociación Española de Vacunología, entre otros.

Sería deseable que los movimientos antivacunas contrastaran sus experiencias en publicaciones científicas sometidas a revisiones por pares y evitaran los argumentos referidos a intereses o corrupciones comerciales, que deben canalizarse por otros cauces de actuación. Nos movemos en un terreno sensible y debemos calibrar las opiniones que puedan perjudicar a los pacientes.

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