Gráfico del National Institutes of Health norteamericano

 

Las venas son los vasos sanguíneos que recogen la sangre de los tejidos y la llevan de vuelta al corazón para que se vuelva a oxigenar. Contienen una serie de válvulas que evitan que la sangre venosa retroceda, manteniendo siempre un flujo hacia el corazón. El mal funcionamiento de estas válvulas, especialmente en los miembros inferiores dilatan las venas y resultan muy visibles en las personas que padecen de varices. Pueden haber varices en muchas partes de nuestro cuerpo como a nivel esofágico en algunas enfermedades; pero usualmente, el termino variz, hace referencia a las que se pueden observar bajo la piel en los muslos y piernas.

La localización en los miembros inferiores se debe al hecho de que las venas deben contener la presión que genera la sangre y debida a la gravedad cuando recorre la distancia entre los pies y el corazón. Pare realizar este papel tiene unas válvulas unidireccionales que actuando como exclusas solo permiten el flujo en una sola dirección, hacia el corazón. Si están válvulas no cierran bien, la presión hidrostática de la sangre dilata las venas y a su vez esta dilatación va generando incontinencia en otras válvulas (ver gráfico arriba). La debilidad congénita de las válvulas venosas, por enfermedad, o por traumatismos genera la incontinencia valvular, aumentando la presión y la regurgitación de la sangre hacia atrás.

Las varices son cuatro veces más frecuentes en las mujeres que en los hombres, afectando al 20% de las mujeres. Se ha descrito un factor familiar hereditario que predispone a las varices.

Las manifestaciones clínicas más frecuentes de las varices varían mucho, desde pacientes totalmente asintomáticas, hasta pesadez en las piernas, cansancio, calambres musculares a veces nocturnos, picor, edema de miembros inferiores, calor local y manifestaciones que pueden llegar a convertirse en llagas en la piel por tener demasiada presión en las venas. En ocasiones pueden llegar a producirse trombos e inflamación.

Además de la cirugía para los casos más graves, existen otros tratamientos no invasivos de las varices que pueden aplicarse según sean éstas como la escleroterapia (en las arañas vasculares), tratamiento con láser en la superficie de la piel, la flebotomía para los casos más superficiales y la  ablación con calor por radiofrecuencia o por láser.

Entre los factores evitables que predisponen las varices se encuentran el sedentarismo, la obesidad, el consumo de anticonceptivos, la exposición a fuentes de calor local, el estar muchas horas sentado o de pie parado, sin realizar pequeños paseos.

 

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