Diabetes

El número de hombres y de mujeres que padecen diabetes insulinodependiente o diabetes tipo I es muy similar; sin embargo, en el caso de la diabetes del adulto, no insulinodependiente o diabetes tipo II, y dada la mayor supervivencia de las mujeres, su número es mayor. Además, durante la menopausia y por los cambios hormonales que esta situación conlleva (disminución del papel protector de los estrógenos), aumenta el riesgo y la gravedad de las complicaciones cardiovasculares.

La diabetes (azúcar en sangre) en una enfermedad que se caracteriza por tener una concentración de glucosa en sangre mayor que la recomendada. La diabetes tipo II es la más frecuente y suele deberse en unos casos a una menor producción de insulina y en otras a una pérdida de la capacidad para su utilización por los tejidos (la llamada resistencia a la insulina). Esta hormona es necesaria, entre otras muchas cosas, para que la glucosa pueda pasar de la sangre al interior de las células y ser utilizada; por lo que en la diabetes, la glucosa se queda en sangre, fuera de la célula y no puede convertirse en energía. En los diabéticos el azúcar alto es peligroso, ya que produce un mal funcionamiento generalizado del metabolismo con aumento de riesgo cardiovascular con múltiples manifestaciones en las arterias coronarias, retina, riñón, sistema nervioso, boca, dientes, etc

La diabetes, anualmente, causa más muertes que el cáncer de mama y el SIDA juntos. Aproximadamente, dos de cada tres diabéticos mueren por una enfermedad cardiovascular (cardiopatía isquémica, enfermedad vascular periférica o accidente cerebrovascular). Cuando no está bien controlada, la concentración de glucosa mayor de la recomendada, puede producir numerosas complicaciones en la mujer, como un mayor número de infecciones por hongos. El uso de anticonceptivos debe realizarse siempre bajo estricto control médico, ya que éstos aumentan la concentración de glucosa en sangre. Así mismo, los cambios hormonales propios de la menopausia pueden empeorar el control de la diabetes. No está contraindicada la lactancia, salvo que el equipo médico responsable de la paciente considere lo contrario.

Se llaman prediabéticos a aquellos pacientes que presentan una glucemia con valores mayores de lo normal, pero que no cumplen todos los criterios que permiten el diagnóstico. Los prediabéticos tienen un mayor riesgo de padecer diabetes tipo II a lo largo de su vida. La diabetes gestacional o del embarazo se puede considerar un caso particular de prediabetes que afecta a embarazadas, cuya glucemia aumentada en el embarazo se suele haber normalizado a los dos meses tras el parto en nueve de cada diez embarazos. Éstas pacientes que han padecido diabetes gestacional tienen una mayor probabilidad de presentar diabetes pipo II posteriormente.

El riesgo de padecer diabetes tipo II aumenta con la edad, y es más frecuente en las pacientes sedentarias, obesas y en aquellas que tienen familiares en primer grado que han padecido la enfermedad. Muchos de estos pacientes pueden controlar la enfermedad solo con dieta y ejercicio, aunque en otros casos son necesarios diferentes tipos de fármacos y cuidados.

Aunque no podemos prevenirla en sentido estricto, si podemos retrasar su aparición en incluso controlarla de manera eficaz normalizando el peso, siguiendo una dieta rica y saludable, con una vida activa; evitando el sedentarismo y eliminando las situaciones de estrés, el consumo de tabaco y de alcohol.

Bibliografía recomendada:

http://www.diabetes.org/es/vivir-con-diabetes/tratamiento-y-cuidado/mujeres/la-mujer-y-la-diabetes.html?

http://www.acog.org/Patients/Search-Patient-Education-Pamphlets-Spanish/Files/Diabetes-y-las-mujeres

 

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