Vacunas

 

Que las vacunas constituyen una de de las aportaciones sanitarias más eficientes e importantes es una opinión indiscutible, entonces ¿por qué no se vacuna a toda la población ?.

En pocas épocas se ha debatido tanto sobre este tema. Se adereza con noticias de éxitos en nuevas vacunas (paludismo ,zika,VIH,etc ) junto a fracasos de campañas en determinados países y resurgimiento de enfermedades como difteria ,tosferina o sarampión ,por ejemplo, que creíamos controladas. Con la información publicada en los medios he recogido algunas percepciones.

En marzo F.Moragas (As.Española de Vacunología) ofrecía datos optimistas: Hasta 1992 disponíamos en España 13 vacunas para prevenir 10 enfermedades y desde 1993 se han autorizado 56 para 24 enfermedades. Podemos preguntarnos:  ¿dominamos la información de tantas vacunas?, ¿son todas necesarias?, ¿hay criterios para indicarlas como obligatorias o recomendadas?. ¡Podemos ofrecer confusión! .

Para M.J.Álvarez (Mayo 2017) un tercio de los  vacunados consulta en Internet. ¡Magnífico!, si la información es adecuada, pero denota una cierta falta de implicación informativa, no siempre fácil, de los sanitarios. Por ejemplo ¿cómo argumentar sobre la necesaria vacunación antidiftérica en España, cuando hace 50 años que no se diagnostica?.

Según E.Redondo son frecuentes las críticas a la Administración por rigidez presupuestaria, ausencia de calendario único, excesivo tiempo entre prescripción y administración, etc.., que puede generar desconfianza. Las vacunas se perciben como fármacos muy baratos, pero no se piensa en costes indirectos (distribución, almacén, control, entrenamiento de personal ,etc. ) y coordinación  que pueden ser causa de desabastecimientos, como se comunica a veces.  La paradoja  es que entonces todo el mundo quiere vacunarse.

Los efectos secundarios son muy raros, pero cuando surge alguno no hay movimiento antivacunas, ni crítico que no lo magnifique; lo vemos a diario.

Todos los años, con motivo de la campaña de la gripe se destaca la falta de ejemplaridad de los sanitarios que no se vacunan por  falta imperdonable de profesionalidad. También es mas frecuente de lo deseable la escasa solidaridad de algunos grupos, habida cuenta que una buena parte de la eficacia  de las vacunas se basa en la inmunidad grupal.

En conclusión las vacunas son  fármacos garantizados, extraordinariamente eficaces y muy populares, sobre los que todos opinamos con información, a veces, insuficiente. En este sentido queda mucho por hacer para obtener de las vacunas todo el beneficio que ofrecen.

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