Ocio y cafetería hospitalaria para profesionales sanitarios

 

Asumo que el título se puede entender como una contradicción u oxímoron, vamos un contrasentido. No siempre es fácil casar actividad y ocio como tampoco lo es ocio profesional en su lugar de trabajo y menos si éste es un hospital.

Un hospital de 1.000 camas, por ejemplo, es como una pequeña ciudad. Los 1.000 ingresados y acompañantes, unos 5.000 profesionales, alumnos, proveedores, pacientes de consultas externas y sus acompañantes, conforman una “ciudad” de más de 10.000 personas.

Del personal hospitalario, el sanitario (especialistas, residentes, enfermeros y auxiliares) constituye entre el 80 y el 85% unos (3.500- 4.000). En éstos, sus tareas, vocación, promoción profesional, etc. Les confiere características propias .Las guardias, investigación, docencia (alumnos, formación continuada), y actividades extraordinarias obligan a horarios atípicos con consecuencias en la conciliación familiar, cansancio y desmotivación profesional.

El horario para muchos profesionales es, como diría el irónico ,de media jornada, o sea de 8 a 8. ¿Alguien piensa que un profesional puede estar concentrado en una labor crítica y especifica 10-14 horas todos los días?.La realidad es que mucha gente hace jornada partida, otros se llevan el trabajo a casa para seguir la jornada en “precario”; muchos desmotivados optan por cumplir, mal que bien, el horario oficial .

La Institución tiene la obligación y el interés de cuidar a sus profesionales. El incentivo de la promoción profesional y la práctica vocacional tienen ciertos límites. Por tanto se requieren otros estímulos. Para pediatría, crónicos o rehabilitación, todos entienden las ventajas de juegos, ejercicios físicos, etc. con la participación de profesionales, entendida como actividad laboral.

Otra situación es la referida a los especialistas sanitarios. De manera ocasional se reúnen para coordinar su participación en temas reivindicativos, maratones solidarios, voluntariados diversos (ONG, compañía a enfermos…).

Hace unos años (2007) se puso en marcha en el H. Ramón y Cajal la Unidad de Participación con el lema “cuidándonos, cuidamos mejor”. A través del baile, yoga y taichí se buscaba la relajación, el buen humor y las relaciones personales. Otros Hospitales lo imitaron, generalmente con escaso seguimiento .En el H. S. Carlos de Madrid, el aula Zarco pretende ser “un lugar de encuentro para la Cultura y el Conocimiento, más allá de la curación de la enfermedad”.Talleres de pintura (con exposiciones ), literarios, de teatro, música, etc. son otras actividades que se desarrollan en algunos hospitales, pero dirigidas con más frecuencia a enfermos que al personal. Son Iniciativas que parten del personal pero debieran estar impulsadas , apoyadas y reguladas por la Dirección para facilitarlas y , a su vez, evitar abusos .

Donde sí es imprescindible la iniciativa de la Dirección es en las instalaciones. Es complicado, especialmente en los hospitales viejos con dificultades de espacio, habilitar espacios para gimnasio, juegos, etc. pero siempre se pueden encontrar soluciones.

Un espacio fundamental es el dedicado a cafetería, que requiere unos comentarios aparte. Sobre todo en H. públicos, muchas instalaciones están destartaladas y a determinadas horas están congestionadas; el ruido insoportable, cuando no la ubicación , en zonas sin iluminar, etc. Animan a frecuentar las cafeterías de los alrededores.

Giesinger, K, et all. publicaron un trabajo sobre el consumo de café por los profesionales sanitarios en un hospital universitario suizo.(“Black medicine: an observational study of doctors’coffee purchasing patterns at work”. BMJ 2015; 351:h6446). Aunque está dirigido a buscar efectos indeseables del café en médicos, de este trabajo se deducen algunos puntos:

A falta de salas para descanso u ocio, el personal se congrega en torno a las máquinas de café y cafetería. Las máquinas quedan al lado del lugar de trabajo y el tiempo del café es más reducido, pero las relaciones sociales también y el consumo mucho más alto. En algunas plantas 6-8 cafés por persona y dia. Suele consumirse como estimulante, asociado a la edad y a la fatiga en el trabajo, más que como disculpa para descansar.

La cafetería suele estar distante; su visita permite “mover las piernas”. Se frecuenta menos que las máquinas aunque cada visita lleve más tiempo. Se hacen más relaciones con colegas de otras plantas. Su consumo es más “social” y de descanso que como estimulante. En general los beneficios del consumo superan los riesgos.

Destacamos la escasa información existente sobre este tema , a pesar de la trascendencia estratégica de contar con el personal sanitario en óptimas condiciones laborales.

 

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