Política sobre la resistencia a los antibióticos

Parecería que los políticos españoles sólo se interesaron por el tema cuando, desde hace unos 15 años, la OMS y Europa pusieron el dedo en la llaga. En cierto modo es así, porque las decisiones de alto nivel, traducidas en el BOE, han ido apareciendo a remolque de los acontecimientos.

Destaquemos algunos precedentes:

1) La R a los antimicrobianos (mejor que antibióticos) la puede presentar cualquier microorganismo, sea patógeno o no.

2) Los antimicrobianos presionan para la selección de cepas resistentes, de aquí la relación directa establecida con el consumo.

3) Hasta los años 80, a pesar de los altos niveles de resistencias y fracasos terapéuticos, sólo algunos hospitales tenían reglada la “política de antibióticos” (restricción ,rotación y asociación) con resultados discutibles.

4) el crecimiento en consumo y resistencias ,tanto en hospitales como en la comunidad, amplió el interés por el alto coste económico; los políticos empezaron a tomar nota.

Las Sociedades científicas iniciaron, como es lógico, la sensibilización y educación sanitaria. Por ejemplo, a partir de los 90 la Sociedad Española de Quimioterapia desarrolló a nivel nacional los proyectos URANO (Uso Racional de Antibióticos Orales), GRECO y MUSA. A partir de 2003 la Unión Europea pone en marcha varios proyectos como: ERAVMIS(Antibióticos en Veterinaria y Medio Ambiente), REMPHARMAWATER (Evaluación y eliminación de A. residuales) y POSEIDON (Estudio piloto de elim..en aguas). Desde 2006 el Ministerio de Sanidad se implica en varias campañas de Educación Sanitaria y desde 2007 en el Programa Español de Formación Continuada.

En 2008 Europa establece el día 18 de Noviembre de cada año para la celebración del Uso Prudente de los Antibióticos con las actividades que fije cada país. Pero la política debe culminar con la adecuada legislación, que podemos resumir en:

En España la Ley del Medicamento de 1990 ya se hace eco del necesario uso racional pero sin profundizar en el tema de los Antibióticos y siguió aumentando el consumo. El verdadero inicio lo debemos situar en 2001 con la presentación en el Congreso de los Diputados de una “Proposición No de Ley” referente a los antibióticos.

En 2005 surge en Veterinaria un revulsivo; se establece en Europa la Red de vigilancia veterinaria de Resistencia a los Antibióticos y, el mismo año, la Orden de retirada de los antibióticos como promotores de engorde, cuyo cumplimiento no está claro en muchos países.

En España con la Ley de Sanidad de 2006 observamos el principal avance en el control y consiguiente descenso del consumo. Su eficacia se basa en el régimen sancionador, especialmente duro para los farmacéuticos que dispensen antibióticos sin receta (¡5 páginas en el BOE! y sanciones de 6.000 a 1 millón de Euros y cierre). La Ley de Sanidad de 2013 incorpora directrices europeas sobre garantías y uso racional.

En 2015 la OMS estableció como asunto prioritario la lucha contra las resistencias a los antibióticos, lo que anima a implicarse a las Administraciones relacionadas. Se explica la proliferación de Normas, Directrices europeas, Campañas (como el PROA hospitalario),etc.

Por su actualidad, y como prueba del interés político, destacamos la resolución de 22-1-2018 (BOE 8-2-2018) por el que se aprueba el convenio entre la Agencia Española del Medicamento y la SEIMC para el proyecto de “Plan estratégico y de acción para reducir el riesgo de selección y diseminación de resistencias a los antimicrobianos”

En resumen,¡bienvenidos los políticos al campo de las resistencias!, eso sí, siempre que actúen con ánimo constructivo, asesorados por expertos y en el contexto científico internacional. Es necesario para abordar este delicado problema

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