El padecimiento de la enfermedad de Alzheimer y otras demencias con una sintomatología parecida, no implica necesariamente que los pacientes tengan que renunciar actividades lúdicas como el viajar. No obstante este tipo de actividades exigen de una planificación previa para asegurar la seguridad de los pacientes, su confort y diversión durante el viaje o las vacaciones.

Aspectos relevantes a tener en cuenta en la planificación incluye la experiencia previa y las vivencias de estos pacientes en vacaciones o viajes previos, así como la de sus cuidadores; ya que estos juegan un papel esencial en el proceso. Se ha de tener en cuenta la distancias y las necesidades específicas de cada paciente, para asegurar el éxito.

Habremos de estar alertas a los signos de ansiedad y agitación para minimizarlos

Se debe dar al paciente solo la cantidad de información necesaria para evitar la confusión por exceso de información.

Intentar mantener la rutina diaria en lo posible, los cambios pueden descentrar al paciente.

El medio de transporte debe ser aquel que mejor cubra las necesidades específicas de paciente según sea su situación clínica. Habremos de tener en cuenta las barreras arquitectónicas que pudieran haber en el lugar de destino, así como la disponibilidad de servicios de urgencia, farmacia, etc. El viaje habrá que hacerlo a la hora en que el o la paciente se encuentren más agusto, normalmente por la mañana, y evitar viajar siempre que aparezca cansancio o agitación.

Debemos tener siempre preparado un segundo plan de vacaciones, por si hubiera que hacer un cambio sobre la marcha.

No debemos olvidar llevar la medicación y ropa cómoda y adecuada para los posibles cambios de tiempo.

Cuando en el viaje o en el lugar de vacaciones participen personas sin experiencia en este tipo de enfermedades, es conveniente explicarles en qué consiste la enfermedad y alertarles del posible comportamiento de los pacientes.

 

Fuente: Alzheimer’s Association

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