El estrés, junto con la hipertensión arterial, el colesterol elevado, la obesidad, el tabaquismo… son factores de riesgo para desarrollar enfermedades cardiovasculares como los infartos agudos de miocardio, las trombosis o las hemorragias cerebrales.

El estrés provoca en el hombre la liberación de cortisol entre otras hormonas. Un estudio* realizado en Holanda con personas de 65 a 85 años, ha encontrado que,entre estas personas, lasque tenían mayor cantidad de cortisol de forma permanente, eran más vulnerables a desarrollar una enfermedad cardiovascular.Mediante un análisis de sangre se pueden determinar los niveles de cortisol en un momento determinado, pero si realizamos la medida de cortisol en el pelo del cuero cabelludo, podemos ver las variaciones en los niveles de cortisol a lo largo de varios meses.

Gracias a la posibilidad de ver cómo han cambiado o se han mantenido en el tiempo los niveles de cortisol, el análisis del pelo nos da una nueva y mejor herramienta para evaluar el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular. Este análisis se realiza con muestras de cabellos de tres centímetros de largo tomadas de cerca del cuero cabelludo, en las que se puede medir el nivel de cortisol durante los tres últimos meses. En el estudio se encontró que había una relación clara entre los niveles crónicamente elevados de cortisol y la enfermedad cardiovascular, también se encontró asociación con el incremento de desarrollar una diabetes mellitus de tipo II.

Debido a ello concluyen que los niveles elevados de cortisol a largo plazo se asocian con el aumento del riesgo cardiovascular. Y este riesgo es equivalente al efecto de los factores de riesgo cardiovascular tradicionales, lo que sugiere que una concentración alta de cortisol mantenida en el tiempo puede ser un importante factor de riesgo cardiovascular.

* High Long-Term Cortisol Levels, Measured in Scalp Hair, Are Associated With a History of Cardiovascular Disease. (TheJournal of ClinicalEndocrinology&MetabolismApril 17, 2013)

“Fórmula anti estrés: primero no preocuparse por las cosas pequeñas y segundo recordar que casi todas las cosas en esta vida son pequeñas” (Adam J. Jackson)

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