La cafeína en la salud

 

 

La cafeína es consumida diariamente por el 80% de la población adulta mundial en una dosis de unos 200 miligramos al día. Esta cafeína en su gran mayoría la consumimos en forma de café o de té.

Existen respecto a su consumo, en relación a la salud muchos mitos, pero en este breve artículo intentaremos centrar los conocimientos científicos reales que se manejan hoy en día alrededor de la cafeína.

Lo primero que tenemos que decir es que la cafeína es la 3,7-trimetilxantina (C8H10N4O2), alcaloide perteneciente a la familia de las xantinas, que se encuentra en el café, el té y en algunas bebidas de cola entre otros productos. También la contienen algunos medicamentos fundamentalmente dirigidos a combatir el resfriado.

La máxima concentración de cafeína se obtiene cuando transcurren entre 30-40 minutos después de haber bebido café. La cafeína se metaboliza en el hígado por la enzima CYP1A2, cuya actividad depende del gen CYP1A2. En este gen se han encontrado alteraciones genéticas que pueden modificar la el metabolismo de la cafeína clasificando a las personas en metabolizadores normales, intermedios, pobres y rápidos. Quizás estas diferentes capacidades de metabolizar la cafeína tenga un impacto en los resultados discordantes existentes en la literatura científica sobre el efecto de la cafeína en el infarto de miocardio. En este sentido incluso se ha publicado que el consumo de tres tazas diarias de café se puede relacionar con un cierto grado de protección de reducción del riesgo de sufrir infarto de miocardio o e infarto cerebral. Sin embargo otros estudios han obtenido uno de resultados muy diferentes incluso contradictorios indicando una asociación entre el consumo de cafeína y un mayor riesgo de infarto de miocardio. En este sentido, desde el punto de vista genético se ha observado que las personas metabolizadores pobre del gen CYP1A2, si toman más de tres cafés al día, tendrán mucho más riesgo de infarto de miocardio. Pero esto no ocurre en los intermedios que incluso mejoran su función cardíaca.

Se han descrito otros efectos beneficiosos de la cafeína. Como ejemplo, recientemente se ha sugerido que incluso podría tener un efecto beneficioso para el Parkinson, a través de un receptor del glutamato. La cafeína y el café también puede ser interesante para ayudar a prevenir algunos tipos de cáncer, entre ellos el melanoma, incluso hay publicaciones que se atreven a calcular un 20% menos de riesgo.

A pesar de estas prometedoras propiedades beneficiosas, la cafeína también tiene efectos negativos. Por ejemplo, puede producir ansiedad y más riesgo de glaucoma, además de la controversia ya comentada sobre el infarto de miocardio. También hay una creencia generalizada que el café no es bueno para las personas que sufren diabetes tipo 2 ya que entre otros factores se piensa que la cafeína reduce la sensibilidad de las células a la insulina, y por lo tanto estas no pueden captar bien la glucosa, lo que hace que la glucosa aumente en la sangre. Sin embargo, cada vez aparecen más estudios publicados que señalan todo lo contrario. Como ejemplo, un estudio realizado por la Escuela de Harvard de Salud Pública ha demostrado que personas que incrementaron el consumo de café en más de una taza diaria durante un periodo de tiempo de cuatro años tenían un riesgo de hasta un 11% más bajo de sufrir diabetes tipo 2 que a las personas que no consumían esta bebida. Además este estudio de investigación señalaba en sus conclusiones que los consumidores de café incluidos en el estudio que durante el desarrollo del mismo disminuyeron su consumo, aumentaron en hasta un 17% el riesgo que tenían de desarrollar diabetes tipo 2.

El beneficio que el café puede tener sobre la salud, probablemente no es debido exclusivamente a la cafeína. El café, al igual que el té, es una bebida con una alto contenido en antioxidantes, y por eso se la ha relacionado también con efectos beneficiosos en la prevención del cáncer.

 

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