La cafeína en la salud

En relación a la cafeína y la teína, esta última presente en el té, hay que señalar que químicamente son la misma molécula. La diferencia principal entre cafeína y teína es cómo interactúa dichas molécula con otras sustancias químicas. Así los polifenoles presentes en el té, frenan el efecto de la teína en el organismo. Por eso, el efecto sobre el sistema nervioso del té es menos intenso, pero más duradero en el tiempo.

Las distintas variedades de té y sus condiciones de cultivo van a condicionar la cantidad de teína que contienen. Por ejemplo, el té verde al ser el menos fermentado es el que mayor cualidades antioxidantes conserva. Las cualidades del té verde se deben fundamentalmente a su elevada concentración en catequinas y polifenoles. El té negro es el que contiene más teína y se le han atribuido propiedades protectoras sobre el cáncer de piel, aunque su principal propiedad es que es astringente y se utiliza para detener diarreas. El té blanco, quizás el de una introducción más tardía en el área occidental, es al que se le atribuyen más propiedades beneficiosas para la salud, incluso se le atribuyen efecto antibacterianos. La planta del té también es una fuente rica de fluoruro, cuya interacción con la superficie de los dientes permite que se retenga cerca del 34 por ciento en las cavidades de los dientes. El fluoruro protege al esmalte de los dientes. Un dato interesante es que el té no tiene calorías. También la teína contribuye al control del peso.

Pero volvamos a la cafeína. Quizás el efecto más conocido de la cafeína es su capacidad estimulante sobre el sistema nervioso central. La cafeína afecta la síntesis de adenosina, un importante neurotransmisor implicado además de en la regulación del ritmo cardiaco, la motilidad intestinal además de tener efecto diurético. Este neurotransmisor está asociado a la sensación de tranquilidad y la cafeína al interferir sobre él produce sensación de euforia y actividad.

Existen también datos relacionando efectos no tan positivos de la cafeína para ciertas personas. Por ejemplo, para personas con anemia, reumatismo u osteoporosis no es tan recomendable el consumo de cafeína en dosis altas ya que esta reduce la absorción de hierro y calcio. También hay cierta controversia sobre si es positivo tomar café por personas las personas con tensión elevada. En este sentido, la Mayo Clinic señala que algunas personas que beben regularmente bebidas que contienen cafeína pueden tener la presión arterial más elevada que las que no lo hacen. Particularmente el efecto de la cafeína parece más evidente en personas mayores de 70 años o que tienen sobrepeso. Sin embargo, un estudio realizado en hombres y mujeres mayores de 65 años que vivían en la isla Griega de Icaria, donde existe un elevado número de personas que llegan a superar los 90 años de edad, demostró que las personas mayores que con presión arterial elevada tomaban dos o tres tazas de café diarias tenían unos vasos sanguíneos más elásticos que las personas de la misma edad que tomaban menos café. Además, también observaron que entre las personas que tomaban una o dos tazas de café había un porcentaje menor de ellos que habían desarrollado diabetes, colesterol alto o enfermedad cardiovascular que las personas que habían tomado menos café. Lo mejor si se tiene la presión arterial elevada recomiendan que si se tiene la presión arterial elevada es preguntar al médico cuanta cafeína se debe consumir.

 

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