Las parasitaciones por helmintos han sido bien controladas desde hace unos 40-50 años en Occidente ( con “herbostería” antihelmíntica ), no así en el tercer mundo.

herboristería antihelmíntica sefyp

Para hacernos una idea del problema basta pasar un día en una consulta en que se vean inmigrantes y observar cómo hay niños que padecen parasitaciones por varios tipos de parásitos. Los helmintos intestinales sobre todo, han terminado resultando familiares a los ciudadanos menos favorecidos como también lo han sido los remedios. A lo largo de los siglos, en cada región se han ido implantando de forma empírica remedios obtenidos de la flora mas próxima, administrados de muy diversas maneras: enemas, jarabes gomosos, infusiones etc.Citemos algunos de los encontrados en varios tratados.

Entre los utilizados como enemas podemos citar las infusiones de cuasia amara, de asafetida, de tabaco, de glicerina, los aceites de ricino, de hígado de bacalao, de almendras dulces, de coco, de olivo, de abrotano, de ajejo de petróleo o nafta, esencia de trementina, el cayeput, el alcanfor, la copaiba, la valeriana, el aloe, soluciones de yatrén, atebrina, hexilresorcinol coloidal (santokin), leche opaca de los radiólogos (carbonato de bismuto), preparados a base de ajo, cocimientos de ajo de cebollas, el ajo intus et extra (un diente en una taza de leche).Consideradas como clásicos fueron el helecho macho, y filmarón cuyo interés fue puesto de manifiesto ya por Plinius y Galeno. Sus principios activos descritos por Luck y Kraft, son dos potentes tenífugos, indicados contra Anquilostomas, pero tienen en cambio, el inconveniente de su elevada toxicidad. El extracto étero de helecho macho se deteriora con el tiempo, es irritante local y debe usarse incorporado en cápsulas de gelatina, (Boehringer).

Desde hace siglos se conocen las propiedades de la raíz de granado silvestre, árbol de fruto comestible originario de Africa y que crece abundantemente en los países cálidos de Europa (sur de Europa, España y Portugal). Contiene alcaloides, pelleterina o peletierina, isopelleterina, metilpeletierina, seudopelleterina, las dos primeras activas terapéuticamente, son derivados de la pirimidina. Empleada para combatir las tenias, especialmente la tenia solium, fue abandonado por su alta toxicidad. Otros remedios usados en determinadas regiones han sido: la infusión de flores de Kousso o coso (Brayera antihelmíntica) con su componente, la koussina, que es el principio activo contra las tenias. Las pepitaso semillas de la curcubita pepo (calabaza común), cuyos principios activos se encuentran principalmente en el germen, son de naturaleza liposoluble, desprovistas de toxicidad y con actividad antihelmíntica moderada.

Remedios-plantas-medicinales-antihelmínticaInteresante fue el semen contra, objetivo de algunos sátiros en la literatura clásica, también denominado semen santo, flores de la China, simiente de Alejandría y Santónico, se obtiene de diversas especies de plantas del género Artemisia. Abunda en las costas del Báltico, centro de Europa y en Asia. Contiene un principio activo, la santonina o ácido santónico, descubierto por Kehler y Alms en 1829. Ejerce su acción antihelmíntica contra los gusanos redondos y en especial contra el Ascaris lumbricoides. Aceite de quenopodiooté de Méjico, es obtenido de las semillas del Quenopodium, planta indígena del continente americano. Utilizada por los aztecas siglos antes de la conquista española. Contiene como principios activos una mezcla de sustancias volátiles, entre ellas el ascaridol o peróxido-propil-ciclo-hexano al que se debe la mayor parte de la actividad de la droga, aislada en 1913. Menos “historiados” son el musgo de Córcega es una mezcla de diversas algas desecadas, que crecen en el litoral Mediterráneo y el tanaceto constituida por las inflorecencias amarillas del Tanacetum vulgare.

Un curioso producto que se intentó explotar industrialmente en España en varias ocasiones en torno a la guerra civil, fue el timol, o metil-isoprropil-fenol, introducida por Bozzolo. Es la esencia del Thymus vulgaris (tomillo), antiséptico general de acción parecida al fenol, pero mucho mas intensa, con acción paralizante sobre los Nematelmintos.

Mas conocidos fueron el eucaliptol recomendado por Herman para la anquilostomiasis y el geraniol, queposee según Toscano, frente a los ascárides, la misma acción que el aceite de quenopodio o eltetracloruro de carbono.

Numerosas indicaciones se han asignado a productos con propiedades enzimáticas como el látex seco del carica papaya cuyo principio activo es la papaina, empleada por los nativos en algunas regiones tropicales y el velardón overmizyn, preparado enzimático a base de papaina usado por Jonxis y Bekius con buenos resultados frente a los ascaris. Al igual que la leche de higuerón se emplearon contra los tricócefalos siendo esta última el medicamento más activo. Está formada por el látex de una planta existente en los países centro y suramericanos (higuera americana o Ficus laurifolia) y cuyo principio activo la ficina, es un fermento proteolítico, una triptasa, descubierto por Robbins, capaz de digerir el revestimiento del parásito.

El desarrollo de la farmacopea en el siglo XX aporta una gran cantidad de soluciones a los problemas parasitarios. Durante muchos años coexisten con los remedios tradicionales vistos anteriormente, pero poco a poco se van imponiendo. Son mas potentes y específicos y se dosifican mejor.

Algunos se utilizaban ya en el siglo XVIII como la solución de jabón medicinal amigdalino o de Castilla, de agua boricada, de agua de cal, de agua avinagrada, de sulfatos alcalinos, de bisulfato de quinina, de mentol, suspensiones acuosas de hierro, estaño, carbón vegetal, polvo de hollín, propuesto por Trousseau, cuyo polvo metálico se incrustaría sobre el vermes, la emulsión de aceite de quenopodio, de suero salino o simplemente agua fría o tibia etc., si los enemas tienen utilidad es por su acción mecánica arrastrando las hembras maduras existentes en el colon. Pero lo importante es que en los comienzos del siglo XX, de manera simultanea a lo que ocurre con los antibacterianos, se ponen los cimientos de la quimioterapia antihelmíntica que despegará a mediados del siglo XX.

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