El debate del género gramatical

 

En los últimos años los mensajes por WhatsApp son algo de uso diario por todos los usuarios de teléfonos móviles, en especial por los más jóvenes que, para facilitar la rapidez en la escritura, han ido creando un lenguaje diferente saltándose todas las reglas gramaticales de la lengua española.

Y también en los últimos años, políticos y comunicadores, ignorantes de dichas reglas gramaticales, han puesto de moda una forma de hablar sobre el género masculino y femenino.

El otro día me llegó un WhatsApp con un chiste que se refiere a este tema:

“Mamá, en el colegio me llaman imbécil.

¿Quién hijo mío?

Todos y todas mis compañeros y compañeras.”

Según la gramática española: El uso del masculino hace referencia a seres tanto del sexo masculino como del femenino.

Así, en los sustantivos usados para seres animados, el masculino gramatical se emplea para referirse a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos: El hombre es el único animal racional. El gato es una buena mascota.

Los nombres apelativos masculinos, cuando se emplean en plural, pueden incluir a seres de ambos sexos: Los hombres prehistóricos se vestían con pieles de animales. En mi barrio hay muchos gatos.

Únicamente cuando la oposición de sexos es un factor relevante en el contexto, se hace necesaria la presencia de ambos géneros: La proporción de alumnos y alumnas en las aulas se ha ido invirtiendo progresivamente. En las actividades deportivas deberán participar por igual alumnos y alumnas.

¿Cómo se debe decir entonces?:

¿La abogada o la abogado, la arquitecta o la arquitecto, la sra. presidente o la sra. Presidenta, el médico o la médica, la gerente o la gerenta?

En español, el plural en masculino implica AMBOS géneros gramaticales. Así que al dirigirse al público no es necesario, NI CORRECTO, decir: españoles y españolas, compañeros y compañeras, niños y niñas, andaluces y andaluzas, hermanos y hermanas.

Hoy en día existen ignorantes, políticos y comunicadores que hablan de esta forma. Decir ambos géneros es correcto sólo cuando el masculino y el femenino son palabras diferentes, por ejemplo, mujeres y hombres, toros y vacas, damas y caballeros.

Dentro de las especialidades médicas, las que terminan en “o” son fácilmente reconvertibles: cirujano–cirujana, nefrólogo–nefróloga, cardiólogo–cardióloga. No es lo mismo con las especialidades que terminan con la letra “a” como: anestesista-o, pediatra-o, preventivista-o, analista-o.

Aprendamos bien el español de una vez por todas.

En español existen los participios activos como derivados verbales, por ejemplo: el participio activo del verbo atacar es atacante, el de sufrir es sufriente, el de cantar es cantante, el de existir existente.

¿Cuál es el participio activo del verbo ser? Es ente. El que es, es el ente, el que tiene entidad.

Por esta razón, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo se le agrega la terminación “ente”. Así, a la persona que preside se le llama presidente no presidenta, independientemente de su género, al igual que se dice: gerente, residente, paciente, estudiante, practicante. Por lo tanto, se dice capilla ardiente no ardienta, se dice estudiante no estudianta, se dice adolescente no adolescenta, se dice paciente no pacienta, se dice comerciante no comercianta.

Un mal ejemplo sería: “la pacienta era una estudianta adolescenta, sufrienta representanta e integranta, independienta de las cantantas y también atacanta y la velaron en la capilla ardienta ahí existenta”.

¡Qué mal suena ahora no? Es bueno aprender qué y cómo estamos hablando. En Chile utilizan bien el lenguaje dicen la Señora Presidente Bachelet. Por eso cuando hablamos de niños y niñas para no excluir a nadie, hermanos y hermanas, señoras y señores, el discurso se vuelve tan pesado que uno termina en otro planeta y desconcentrado totalmente

Esto es una invitación a conocer la gramática.

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