Estudio Delphin

INTRODUCCIÓN

El agua de mar es esencial para la vida y en su composición están presentes un gran número de elementos naturales que son capaces de proporcionar propiedades beneficiosas para la salud. Entre los principales componentes del agua del mar destacan, por una parte, las sales minerales (se conoce como salinidad a la masa total de sales: aproximadamente 35 g/l), fundamentalmente el cloruro sódico, y, por otra, los oligoelementos (alrededor de 90, entre los que destacan el magnesio, el azufre, el calcio y el potasio). Los lavados nasales con agua de mar tienen una larga tradición de uso tanto en las culturas orientales como en las occidentales y se han empleado desde hace siglos como medida de higiene y para tratar determinadas enfermedades respiratorias.

A través de la experiencia, se ha podido observar que el uso del agua de mar permite mantener un correcto equilibrio de la mucosa nasal, que asegura una higiene correcta de la cavidad nasal, aportando una adecuada hidratación de las mucosas y un equilibrio fisiológico, lo que contribuye a mejorar la función respiratoria, a prevenir infecciones y a posibilitar una mejor evolución de las enfermedades o circunstancias que cursan con congestión nasal. Asimismo, en los últimos tiempos, se ha empezado a recopilar evidencia científica que avala el uso de los lavados nasales con agua de mar en el cuidado de la salud respiratoria, considerándose en la actualidad una práctica de higiene personal segura y eficaz como tratamiento no farmacológico de muchos síntomas rinosinusales, que aporta beneficios más allá de la simple higiene y permite reducir, en ocasiones, la necesidad de uso de medicamentos.

Las principales guías internacionales recomiendan incluir la utilización de soluciones nasales con agua de mar en determinadas situaciones, entre otras: higiene nasal, rinosinusitis aguda y crónica, rinitis alérgica, congestión nasal y procesos catarrales, poliposis nasal, goteo postnasal, exposición a polución ambiental y procedimientos endoscópicos y cirugía ORL, debido a su accesibilidad, seguridad y eficacia.

Entre los efectos beneficiosos de las soluciones nasales con agua del mar pueden considerarse los siguientes: mantienen el equilibrio fisiológico de la mucosa nasal, su humedad y función, facilitan una correcta ventilación e intercambio del aire, mejoran el aclaramiento mucociliar, disminuyen el espesor y facilitan la expulsión de la mucosidad y reducen la congestión nasal. Uno de los objetivos de tratamiento en pacientes con patologías nasales es mejorar la actividad ciliar y restablecer un correcto aclaramiento mucociliar. Esta es la base de la aplicación de soluciones salinas nasales, ya que la higiene nasal frecuente con agua de mar mejora la movilidad de los cilios del cornete inferior, favoreciendo su vibración de una forma más eficaz.

Hoy día, la mayoría de las soluciones nasales tienen su origen en el agua de mar procedente de la Bahía de Cancale, en la Bretaña francesa, por la calidad de sus aguas. Los distintos productos se diferencian entre sí por la osmolaridad (hipotónicos, isotónicos e hipertónicos), por la fuerza de arrastre en el aclaramiento mucociliar (grados 1, 2 y 3), por el efecto que producen (irrigación o chorro, lavado o gotas y microdifusión o pulverización) y por los dispositivos con los que se dota al envase, que pueden ser más o menos ergonómicos.

RAZÓN DE SER

A pesar de los beneficios demostrados por las soluciones con agua de mar, las ventajas que aportan sobre el suero fisiológico en determinadas situaciones y las repercusiones positivas sobre los recursos sanitarios, el uso de las mismas puede considerarse bajo en España: alrededor de 3,5 millones de envases, lo que equivale a 75 envases por cada 1000 habitantes, un parámetro alejado de los países de nuestro entorno.

Seguramente esta situación es consecuencia de la escasa concienciación de la población general y de su posible consideración como un “recurso terapéutico menor” por parte de los profesionales sanitarios: médicos de familia, pediatras, especialistas en ORL, alergólogos, farmacéuticos y personal de enfermería.

Otro de los factores a tener en cuenta es que no existe un criterio uniforme a la hora de establecer un protocolo de actuación sobre la práctica de los lavados nasales. Hay una gran diversidad de recomendaciones dependiendo del tipo de solución, tonicidad, pH, tipo de aplicador, etc. La falta de protocolos de actuación o guías de recomendaciones prácticas ampliamente consensuadas, así como la escasez de programas de educación para la salud y de instrucciones de uso para los usuarios, también pueden contribuir a la infrautilización de las soluciones nasales con agua de mar, a pesar de que, cada vez más, se consideran seguras y eficaces como tratamiento no farmacológico de muchos síntomas rinosinusales.

Por otra parte, existen muy pocos estudios sociosanitarios que aborden la problemática del uso de las soluciones salinas y ninguno que tenga en cuenta la opinión, actitud y comportamiento (OAC) de los profesionales sanitarios involucrados en la atención a pacientes en los que esté indicado su empleo como punto de partida para desarrollar programas de gestión del conocimiento y planes de información y formación activas, que permitan mejorar la calidad de los tratamientos tratamiento.

Con objeto de resolver este vacío, la Sociedad Española de Educación para la Salud, Formación y Desarrollo Profesional (SEFYP) ha desarrollado, bajo la dirección científica del doctor Venancio Martínez Suárez (Presidente de la Sociedad de Pediatría) y del doctor David Martínez Hernández (Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la UCM), un estudio que permitirá consensuar los puntos clave en la atención a los pacientes en los que estén indicadas las soluciones salinas con agua de mar y, en base a ello, poder establecer una guía de recomendaciones prácticas (GRP) que posibilite mejorar la eficiencia y la calidad asistencial.

Puede descargarlo aquí: INFORME DELPHIN DEF

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