Acceder al Proyecto Completo: Diabetes Mellitus de GuíaActiva y SEFYP.Captura de pantalla 2016-01-26 a la(s) 18.05.37

La diabetes mellitus tipo 2 (DM 2) es una de las enfermedades crónicas que tienen una evolución más preocupante a nivel mundial en el momento actual, tanto por su creciente magnitud como por su impacto en la enfermedad cardiovascular, por sí misma o por su asociación con otros factores de riesgo cardiovascular (FRCV).

Actualmente se puede estimar que entre el 10 y el 15% de la población adulta española tiene diabetes, pero en los mayores de 75 años esta cifra se puede multiplicar por 3-4 veces. En las consultas de la atención primaria de salud (APS) se constata día a día el aumento de la prevalencia y de la incidencia de la enfermedad.

En la actualidad, el objetivo de la atención al paciente con DM 2 se centra en impedir o minimizar la progresión de la enfermedad y en mejorar la calidad de vida de los enfermos, manteniendo los niveles de glucosa en sangre lo más cercanos posible a la normalidad mediante estrategias que combinan:

  • una dieta alimenticia planificada,
  • la realización de ejercicio físico regular,
  • la eliminación de hábitos nocivos,
  • la cumplimentación correcta del tratamiento farmacológico y
  • los controles periódicos.

En los últimos años se viene observando un interés creciente en la medicina de familia por disponer de herramientas que faciliten la toma de decisiones óptimas en el ámbito de la atención primaria al paciente con DM 2. Por eso, no es de extrañar que se hayan desarrollado diferentes Guías de Práctica Clínica (GPC), Documentos de Consenso (DC) y Protocolos de Actuación (PA) elaborados por diferentes Sociedades científicas, Grupos de trabajo e Instituciones sanitarias.

Sin embargo, diversos trabajos han puesto de manifiesto que la variedad de los documentos existentes y, sobre todo, las discrepancias entre ellos no ayudan a que los médicos conozcan con detalle las recomendaciones y las sigan. Por otra parte, también se han observado varios hechos interesantes: variabilidad en la práctica clínica entre CCAA y áreas de salud, tanto a nivel del diagnóstico como del tratamiento, seguimiento e incremento de los costes de asistencia sanitaria. De ahí, la necesidad de mejorar la eficiencia y la calidad de la atención sanitaria, así como la necesidad de mejorar la adherencia al tratamiento y la educación de los pacientes.

Entre las estrategias orientadas a reducir o eliminar dicha variabilidaddestaca el planteamiento de las “Guía de Guías” (GdG), que toman como fuente las Guías de Práctica Clínica (GPC) –o, en su defecto, los metaanálisis o estudios sistemáticos de evidencias-, Documentos de Consenso (DC) o Protocolos de Actuación (PA), pero eliminando sus “corsés” mediante la incorporación de la experiencia y utilizando la metodología del consenso (Delphi o su variante RAND/UCLA).

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