Riesgos de la soledad y aislamiento social en mayores

 

La soledad y el aislamiento social se han convertido en una lacra en continuo crecimiento en nuestra sociedad; especialmente entre las personas mayores y los grupos más desfavorecidos. De todos es conocido que, el aislamiento, es una forma de castigo frecuentemente utilizada en numerosos centros correccionales y que fácilmente puede convertirse en un medio de tortura. Las relaciones sociales son una necesidad básica para el bienestar y la supervivencia del hombre.

Casi 4 de cada 10 personas mayores de 65 años, en España, viven solas (aproximadamente 1 hombre por cada 3 mujeres). Además, más de la mitad de los hombres y 7 de cada 10 mujeres mayores dicen sentirse solos; aumentando ésta proporción conforme aumenta la edad según indica el informe Las Personas Mayores en España, publicado por el Instituto de Mayores y Servicios Sociales (IMSERSO) en 2014. Los datos sugieren que la tendencia es hacia el aumento de soledad y aislamiento.

Según una reciente nota de prensa de la Asociación Americana de Psicología, el aislamiento social y la soledad pueden suponer un mayor riesgo que la obesidad. Un estudio meta-analítico con más de 300.000 participantes indica que a mayor grado de conexión social, menor proporción de muertes prematuras. Otro estudio similar con más 3,4 millones de participantes, sugiere que el riesgo de la desconexión social y la soledad iguala o, incluso podría ser mayor que el de la obesidad. Estamos ante una epidemia de soledad, como hace unos años nos alarmamos por la epidemia de obesidad.

Para contrarrestar esta tendencia se considera crítico entrenar en habilidades sociales a los niños y jóvenes durante el periodo escolar y como parte de su formación personal; y es importante que los médicos, especialmente los de atención primaria, evalúen el grado de conexión social de los pacientes, como un factor de riesgo más a tener en cuenta.

A nivel individual es importante que nos concienciemos de los beneficios de la inserción social; de la misma manera que nos preocupamos de la pensión de jubilación y de los fondos de pensiones, puesto que de poco nos valdrán éstos si padecemos graves problemas de salud derivados del aislamiento y la soledad.

La promoción de centros de recreo para mayores y de lugares de encuentro puede ser, en este sentido, una importante aportación de los servicios sociales de la comunidad al bienestar e integración de los mayores.

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