Intoxicación alimentaria

Se acerca un periodo de vacaciones suficientemente largo como para que muchos de nosotros nos planteemos realizar un viaje a lugares, en los que las medidas higiénicas durante la preparación, distribución y consumo de los alimentos se cuidan menos que en nuestro entorno; lo que en ocasiones lleva a desajustes digestivos, más o menos graves que pueden arruinar unas estupendas vacaciones.

Para ello vamos a recordar una serie de medidas, que si se siguen adecuadamente, disminuyen mucho el riesgo de padecer una intoxicación por alimentos.

La primera medida, muy sencilla y general y una de las más importantes es la de preocuparnos de tener las manos limpias. Lavarse las manos con agua y jabón, frecuentemente, después de ir al baño y SIEMPRE antes de comer.

Además, debemos de comprobar que platos, vasos y cubiertos están adecuadamente limpios, cosa no siempre fácil. De todas formas si observamos en los utensilios de comida manchas o restos de comidas anteriores, no se deben utilizar.

Si queremos cocinar algún alimento en el campo o en la playa, debemos asegurarnos de que los platos y recipientes de cocina que han contenido los alimentos crudos (carnes, pescados, mariscos, etc.) antes de su preparación, se han lavado adecuadamente si se van a utilizar para servir la comida una vez cocinada.

La comida que no se consume inmediatamente tras su cocinado, se debe mantener con una adecuada refrigeración (neveras) hasta su consumo, evitando la exposición al sol y su conservación sin refrigeración por varias horas.

Es importante cocinar suficientemente los alimentos para garantizar la eliminación de los posibles microorganismos que puedan contener, especialmente carne, pecado, huevos, marisco, etc.

Rechazar alimentos conservados con el recipiente roto, deteriorado o hinchado (bolsas, latas, etc.); y aquellos cuyo aspecto y olor no se corresponda con lo esperado.

Si el viaje lo realizamos a zonas con alto riesgo de toxiinfección o bien tomamos alimentos en puestos callejeros, consumir solo alimentos cocinado, calientes e inmediatamente tras su cocinado, aunque tengamos que esperar a que se enfríen para su consumo.

Beber solo bebidas embotelladas, sin cubitos de hielo, o café e infusiones recién preparadas, evitando los zumos, caldos y bebidas que se conserven a temperatura ambiente, aunque se calienten antes de su consumo.

Evitar las ensaladas de verduras y frutas, rechazar las piezas de fruta con golpes y rotura de la piel y pelar uno mismo la fruta inmediatamente antes de su consumo.

No consumir alimentos en lugares donde los alimentos no se encuentren protegidos contra el polvo y los insectos, especialmente las moscas.

La observación de estas recomendaciones es muy importante, especialmente en restaurantes pequeños y puestos de comida callejeros. No obstante, el consumo de alimentos en restaurantes de garantía y grandes hoteles, disminuye mucho el riesgo de toxiinfección alimentaria, aunque se encuentren en zonas remotas.

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