Higiene bucodental y embarazo

Desde la concepción, la gestante se adapta progresivamente a su nueva condición; y estos cambios, en su gran mayoría se revertirán tras el parto. Las hormonas del embarazo cuyo objetivo es garantizar la viabilidad del feto y de la madre, afectan colateralmente a la boca.

Algunas de las consecuencias de estos cambios incluyen un incremento de la fragilidad de la boca, sustanciado por una mayor frecuencia de caries y de erosiones orales, gingivitis y periodontitis. Si bien sus mecanismos de producción no se conocen suficientemente, los hábitos de higiene inadecuados.

El incremento de la movilidad de los dientes y la presencia previa de enfermedad periodontal actúan como un factor de riesgo importante para la salud bucodental y para el propio embarazo. Esta descrita la asociación de la mala higiene bucodental con partos antes de termino y bajo peso al nacimiento.

El granuloma del embarazo, también llamado tumor del embarazo, granuloma piogénico, y épulis gravídico, llega a afectar a una de cada veinte embarazadas. Se debe, entre otros factores, a los cambios estrogénicos y de la permeabilidad vascular, que producen cambios en la microbiota de la boca y la consiguiente respuesta inflamatoria sobre la placa bacteria previamente existente, lo que podría agravar la enfermedad periodontal prexistente.

No obstante, el embarazo no parece ser un factor de riesgo inicial de inflamación de la encía o de enfermedad periodontal, pero si de agravación cuando estos procesos están ya instaurados previamente en la gestante.

La continuidad de los cuidados odontoestomatológicos y una adecuada higiene bucodental, siendo crucial en la mujer no gestante, se hace mucho más necesaria en el embarazo.

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