La industria farmaceútica española

El Instituto Nacional de Higiene Alfonso XIII constituye una magnífica cantera donde numerosos profesionales adquieren una apreciable experiencia tanto científica como industrial. Fruto de esta experiencia y ante la demanda de productos antiinfecciosos se funda en 1918 en Madrid el Instituto THIRF por (Tello, Hidalgo, Illera, Ramón y Falcó) (ver capítulo del Alfonso XIII). Inmediatamente Pittaluga y otros, ponen en marcha el Laboratorio Ibys, fusionándose ambas empresas en 1929 bajo el nombre de Ibys.

A pesar del salvarsán y neosalvarsán, las sulfamidas y la penicilina, la situación de la industria farmacéutica española en el campo de los antiinfecciosos bastante tiene con sobrevivir especialmente a la guerra civil.

El inicio de la 2ª guerra Mundial acaba con los suministros de sulfamidas desde Alemania y el aislamiento político dificultará la llegada de la penicilina. La desgracia y necesidad se tornarán virtud a la vuelta de la guerra; en Barcelona se rehace la industria farmacéutica destacando, por su interés en antimicrobianos el laboratorio Experimental de Terapéutica Inmunógena (LETI) y la Unión Química Farmacéutica (UQUIFA). Además de los citados laboratorios en Madrid y Barcelona destacan todavía otros dos, de origen familiar en este caso: La Fabrica de Productos Químicos y Farmacéuticos Abelló SA y el Instituto Llorente. Este último autorizado desde 1895 con el nombre inicial de Instituto Microbiológico de Seroterapia y antirrábico.

Dos firmas españolas intentan hacer algo a base de una investigación rudimentaria, audaz, sin recursos.

1º En el Laboratorio Leti de Barcelona, el equipo de P. González Juan J. Suñer Pi y F. González consiguierón aislar en 1943 la penicilina, como publicaron en Medicina Clínica Nº6, pag 473-482 de 1944.

La producción industrial requería un esfuerzo mayor y para ello se asocia Leti con Unión Química Farmacéutica (UQUIFA) produciendo industrialmente en 1945 la primera penicilina en España- Penicilina L.U (de Leti-UQUIFA) bajo la dirección de Suñer y Lapine.

2º El mismo año, 1943 en Madrid, la firma “Instituto Ibys” sigue una experiencia parecida a la de Leti y aislan la Penicilina denominada U. Comunican en 1945 su hallazgo a la Academia Médico Quirúrgica Española con el título “Obtención de Penicilina “bruta” con el P. notatum y otra especie aislada en Madrid”. Rápidamente Ibys la fabricó y comercializó con el nombre de micoina.

Caben muchas preguntas sobre cómo hicieron la valoración, control, ensayos clínicos, y efectos secundarios. Pero cualquier crítica es superable conociendo las necesidades españolas, el aislamiento internacional, la penuria económica etc.

Por el contrario llevaron esperanzas a la población, y fue el embrión de los únicos grupos de investigación microbiológica de la época y del desarrollo farmacológico español. La prueba la tenemos en la masa crítica de profesionales que irían apareciendo después como Martínez Mata, David Vázquez, Parés, Hernández, Rodríguez, Olay, Sagrario Mochales etc.

La producción española de penicilina era deficiente, muy cara y posiblemente de escasa pureza y estabilidad. Ante estos inconvenientes, Ibys estableció un convenio con la norteamericana “Schenley” para importar penicilina. Aún así no cubría las necesidades

El Gobierno tomó cartas en el asunto, consideró esta campo como estratégico y el 6-11-48 se publicó en el BOE un decreto declarando “de interés nacional la fabricación de penicilina y otros antibióticos” y convocó un concurso de propuestas para su producción. Pero la Industria Farmacéutica no estaba preparada por dificultades- técnicas, falta de personal cualificado, falta de experiencia en la industria del ramo, patentes, alta inversión, dinámica en la aparición de nuevos antibióticos, cepas productoras, nuevos procedimientos y recelo de otras industrias. Incluso Fleming al que se le admiraba y agasajaba en España, no le gustaba que se fabricara aquí “su” penicilina.

Por ello la industria española era muy cauta y no puso mucho interés, precisándose un gran apoyo oficial, animado con tratamientos fiscales especiales y cierta presión ministerial. A pesar de todo, en el BOE de 11 de agosto y 28 de Julio del 49 se resuelve el concurso a favor de 2 empresas constituidas a tal fin:

  • compañía Española de Penicilina y Antibióticos (CEPA) que fabricaría con técnicas y licencia de Merck. Sería el principio de un acuerdo posterior con Merck (CIBE) firmado en 1954 que impulsó el descubrimiento de nuevos antibióticos “españoles”
  • Industria Española de Antibióticos SA mas tarde denominada Antibióticos. Una vez adjudicado el proyecto por el Gobierno, esta empresa se constituyó ante Notario el 3-12-49 con las siguientes empresas:
  1. Fábrica de Productos Químicos y Farmacéuticos Abelló SA
  2. Instituto de Biología y sueroterapia SA (IBYS)
  3. Laboratorio Experimental de Terapéutica Inmunógena (LETI)
  4. Unión Químico Farmacéutica SA (UQUIFA)
  5. Laboratorios Españoles Zeltia SA
  6. Instituto Llorente

Ambos consorcios se dedicaron al principio a importar antibióticos desde Merck y Schenley Lab respectivamente mientras montaban las fábricas. El montaje fue muy rápido especialmente en el caso de Antibióticos SA por las experiencias previas de IBYS y LETI. Luego se importó el producto en bruto envasándolo para su distribución en España por lo que se abarató muchísimo el producto a partir de 1955.

Posteriormente las 2 grandes compañías siguieron derroteros muy diferentes.

Antibióticos monta su gran fábrica en León y CEPA en Aranjuez. Ambas con protección oficial (exclusividad y precios) alcanzan un nivel competitivo para que mas tarde se puedan instalar otras fábricas. Pero la primera se dedica a producir tanto para terapéutica humana como productos veterinarios, producción a granel y exportación constituyendo una empresa emblemática española importadora de divisas de las que tan necesitado estaba el Estado.

CEPA además de producir antibióticos, mas modestamente, formó un equipo de investigación en colaboración con Merck que daría unos excelentes resultados siendo una verdadera referencia investigadora del país.

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