Envenenamiento por "yusho". Pcbs

 

 (De la A a la Z).

Envenenamiento por “yusho”

También llamado Enfermedad del aceite, que es el significado de la palabra japonesa yusho.

En 1968 en el oeste del Japón, aproximadamente 1.800 personas ingirieron alimentos cocinados con un aceite de arroz contaminado con compuestos similares a dioxinas. Los contaminantes eran al menos 74 bifenilos policlorados (PCBs) y 47 dibenzofuranos policlorados (PCDF) que parece ser que entraron en el aceite accidentalmente durante su elaboración. Estas personas sufrieron una serie de síntomas como: fatiga, dolor de cabeza, tos, entumecimiento de brazos y piernas, una forma muy severa y persistente de acné; pigmentación de la piel, uñas y conjuntiva y lagrimeo excesivo. Mujeres embarazadas tuvieron bebés con bajo peso al nacer y anomalías congénitas. El síndrome resultante de esta intoxicación masiva se llamó “Yusho” que en japonés significa “enfermedad del aceite”.

Con los datos de la literatura japonesa de entonces, las personas tomaron una media de 633 mg de PCBs. Esto sería igual a la ingesta de una cucharada sopera de aceite de transformador contaminado con PCBs (300 ppm) para un niño de 20 kilogramos de peso.

En 1979 en Taiwán, sucedió algo parecido con el mismo tipo de aceite, y afectó a unas 2.000 personas.

Se habla de PCBs (en plural) porque se trata de una familia de 209 compuestos, con diferentes cantidades de cloro en sus moléculas, y esto hace que su actuación en el ambiente y en el organismo humano sea diferente.

Son termoestables, no los ataca la luz y no son biodegradables. Por tanto, su persistencia en el ambiente es alta, pueden permanecer hasta dos años en el agua, más de 6 años en el suelo y más de 10 años en peces adultos.

Por todo esto se les considera Contaminantes Orgánicos Persistentes (COP), y son causa de preocupación ambiental y para la salud pública.

Los PBCs surgieron en 1929, utilizándose como aislantes para equipos eléctricos (interruptores, termostatos,…), debido a sus características anti-inflamables. También se usaron como plaguicidas, y en la agricultura.

Sobre 1970 se reconoció su toxicidad ambiental, pero debido a la forma de uso y sus aplicaciones, en la práctica fue imposible controlar las emisiones al medio de estos productos. Con lo cual, al ser muy persistentes, se encuentran actualmente extendidos en el medio ambiente.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), son uno de los doce contaminantes más nocivos fabricados por el ser humano. La legislación actual limita el uso de estos compuestos y su uso está actualmente prohibido en casi todo el mundo, así como su fabricación.

Los PCBs se absorben por vía gastrointestinal, inhalatoria y cutánea. El hombre se expone a ellos a través de los alimentos (pescado, sobre todo) y por aguas contaminadas. El aire no constituye una fuente importante de contaminación. En los niños es importante el contacto con suelo contaminado. En las personas profesionalmente expuestas, la absorción por piel es la más importante.

En el organismo, los PCBs se distribuyen en los tejidos, en la piel y tejido adiposo. Pueden atravesar la placenta distribuyéndose en tejidos fetales y alcanzar los mismos niveles sanguíneos que en la madre. También se acumulan en leche materna.

En trabajadores expuestos se han encontrado PCBs en sangre hasta 2 o 3 años después del cese a la exposición por más de diez años.

Según la evidencia con estudios en animales, los PCBs se consideran potencialmente carcinogénicos en humanos, pero los resultados de diversos estudios (entre trabajadores expuestos) no son concluyentes.

Las revisiones científicas coinciden en plantear que los únicos efectos crónicos atribuibles a los PCBs son los efectos sobre la piel y otros efectos irritativos de mucosas. Y estos efectos se produjeron solo en poblaciones de trabajadores con exposiciones altas sobre la piel. Estos efectos no se han observado en poblaciones expuestas a través del consumo de pescado (exposición más común en la mayoría de las personas).

Las principales preocupaciones para la salud pública están relacionadas con la exposición a través de los alimentos (especialmente pescado) y los niveles muy altos en leche materna. A pesar de ello no se ha contraindicado el amamantamiento, incluso en mujeres muy contaminadas, debido a que las ventajas de la lactancia materna superan ampliamente los riesgos de la exposición neonatal a PCBs.

Prevención:

Como consecuencia de lo mencionado, la protección de la salud pública depende en gran medida del control sobre los alimentos. La Organización Mundial de la Salud ha establecido niveles de Ingesta Diaria Admisible (IDA) para PCBs dioxina-simil. Se entiende por IDA la cantidad de una sustancia que puede ingerirse diariamente sin que se produzcan daños a la salud ni a la descendencia. Este nivel es de 1-4 picogramos / Kg de peso (1998, OMS).

 

Ver los otros capítulos:

Enfermedades provocadas por el medio ambiente (1): Alergia, asma, anomalías

Enfermedades provocadas por el medio ambiente (2): Cáncer

Enfermedades provocadas por el medio ambiente (3): Dermatitis

Enfermedades provocadas por el medio ambiente (4): Enfisema

Enfermedades provocadas por el medio ambiente (5): Infertilidad

Enfermedades provocadas por el medio ambiente (6): Enfermedades cardiovasculares

Enfermedades provocadas por el medio ambiente (7): Inmunodeficiencia

Enfermedades provocadas por el medio ambiente (8): Laborales o profesionales

Enfermedades provocadas por el medio ambiente (9): Enfermedades renales

Enfermedades provocadas por el medio ambiente (10): Envenenamiento por plomo

Enfermedades provocadas por el medio ambiente (11): Envenenamiento por Mercurio

Enfermedades provocadas por el medio ambiente (12): Envenenamiento por Uranio

Bibliografía de los capítulos de Enfermedades de Medioambiente: Ver aquí

 

 

 

 

 

 

 

Dejar respuesta