salud mental y enfermedades
Foto por Sydney Sims en Unsplash

La denominación de Salud Mental, sancionada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) a la que se refiere este artículo, no parece ser la más adecuada. Y eso que sustituyó a la anteriormente llamada, con poca fortuna, “Higiene mental”. Cualquiera lo puede comprobar: pregunte a su vecino o compañero ¿qué tal va su Salud Mental? y no le sorprenda su respuesta. Por su mala prensa, el adjetivo mental puede lastimar su autoestima o, lo que es peor, su “autoestigma”, especialmente en estos tiempos de pandemia.

La Salud mental

Se acepta la definición de Salud como “Un estado de completo bienestar físico, mental y social” y no solamente la ausencia de enfermedad. En este contexto tendría sentido la referencia a la Salud mental como hablamos, sin reparos, de la Salud física.

Se define la Salud mental de un individuo como “el estado del bienestar emocional, psicológico y social”. El individuo en este estado, según la OMS, debe reunir varios requisitos. Será consciente de sus capacidades, afrontará las tensiones vitales normales, trabajará productiva y fructíferamente  y será capaz de participar en las actividades  comunitarias.

En nuestra sociedad acelerada y competitiva, la Salud mental adquiere una gran importancia. Depende de la estabilidad y desarrollo social, familiar, laboral, y económico, y cada vez se conoce mejor su influencia en la Salud física.

El principal escollo radica en la imposibilidad de medir todos los requisitos citados, porque su percepción  por el individuo es subjetiva. Cada uno, según su profesión, cultura, expectativas y entorno le dará un sentido propio y diferente.

Día Mundial de la Salud Mental

La propia OMS reconoce las dificultades para precisar qué es la Salud mental, lo que no es obstáculo para apoyar y proponer diversas iniciativas.

El 10 de Octubre de cada año se celebra el Día Mundial de la Salud Mental.  El lema para este año 2.021 es Atención de Salud Mental para todos: hagámosla realidad. El del año 2.020 fue Moverse a favor de la Salud Mental: invirtamos en ella. Destaca por su significación, la propuesta de la Confederación Salud Mental de España de Salud Mental, una prioridad global. Aunque no es oficial, es muy interesante el mensaje que encierra el epígrafe de la labor de la Organización Cáritas: Cuídate para cuidar.

  Con estas iniciativas se pretende sensibilizar a la población sobre la Salud mental, considerada uno de los grandes retos sanitarios del siglo XXI. Así mismo se insta a las autoridades a desarrollar programas de promoción del bienestar. Deben incluir la prevención de trastornos mentales y tratamiento y rehabilitación de los afectados por dichos trastornos. El objetivo es consolidar el estado óptimo de Salud mental para todos como indica el lema de este año.

Salud Mental versus Enfermedad Mental

“No mezclemos churras con merinas”

La enfermedad es prácticamente un antónimo de la salud, pero el adjetivo “mental” tiene tanta fuerza sociocultural, que cualquier matiz marca negativamente ambos términos. Sin embargo no son conceptos totalmente opuestos, porque se puede padecer una Enfermedad mental y, paradójicamente, disfrutar de una Salud mental razonablemente buena.

 La enfermedad mental es una afección que cursa con alteraciones del comportamiento y trasciende al propio paciente, afectando a las relaciones con los demás. Su duración es variable con tendencia a la cronificación, que supone un factor a considerar en la salud mental del enfermo y su entorno. En este contexto se precisa superar el estigma social, que supone un reto en Ciencias de la Salud.

Abordaje en Salud-Enfermedad mental

Mens sana in corpore sano”

El estado de Salud mental debería vigilarse estrechamente porque se citan muchos factores que pueden alterarla significativamente.

  • Factores biológicos: genéticos, metabólicos, degenerativos, etc. Son importantes las enfermedades crónicas y algunos tratamientos. La OMS destacó en 2.020 la influencia negativa de la pandemia de COVID-19.
  • Antecedentes o tensiones actuales de conflictos familiares, escolares o laborales.
  • Experiencias vitales que dejan “cicatrices” físicas o psíquicas como los traumatismos, migraciones, acosos, etc.
  • Estilos de vida: actividad física, intelectual, alimentación, ocio vacacional, consumo de estimulantes, etc.

 El control de la Salud mental tiene gran importancia porque su deterioro desemboca con harta frecuencia en enfermedad. Procesos como la depresión o la ansiedad están al acecho.

 Diagnóstico. El problema es cómo conocer el inicio e intensidad del deterioro. No disponemos de pruebas analíticas rutinarias ni exploraciones directamente relacionadas con el deterioro de la Salud mental. Pero hay signos de advertencia, señales de evolución negativa que llaman la atención del propio individuo o de su entorno.

  • Cambios de hábitos alimenticios, de sueño, de humor,…
  • Sensación de pérdida de energías, ilusiones, capacidad organizativa, de abandono de responsabilidades y cuidados personales y de los demás.
  • Sensación de molestias o dolores inexplicables y obsesiones, preocupaciones y miedos considerados absurdos por el propio individuo.
  • Aumento exagerado en el consumo de estimulantes (café, tabaco, alcohol, drogas).
  • Sentimientos reiterados de culpabilidad y pensamientos, aunque sean esporádicos, de agresiones y autolesiones.

El pronóstico es bueno cuando se conocen y se neutralizan precozmente los factores desencadenantes. Aunque parezca una obviedad, depende en buena parte de la recuperación del entorno favorable: familiar, escolar, laboral y sanitario según los casos.

Las garantías terapéuticas pasan por acudir al médico y “abrirse” con total honestidad en el interrogatorio. Así podrá diferenciar un estado emocional pasajero, un deterioro de la Salud mental o una enfermedad mental. La buena noticia es que, percibido el deterioro, los profesionales sanitarios cuentan actualmente con los instrumentos adecuados para su control.

La Salud mental en tiempos de COVID

“Un mal nunca viene solo, siempre llama a otros males” (Cervantes)

En muchos aspectos la pandemia ha resultado demoledora. En el tema que nos ocupa, COVID-19 aportó las condiciones de la tormenta perfecta para poner a prueba la Salud mental de cualquiera.

Aislamiento social, soledad, confinamiento, preocupaciones, tristeza, miedo, etc. son algunos elementos dominantes en esta pandemia, que han abocado a consecuencias negativas. El incremento en el consumo de alcohol, drogas y tabaco y las dificultades laborales son algunas consecuencias.

La estabilidad familiar y escolar también ha sufrido una dura prueba. Solo el cierre de los centros de enseñanza durante meses, trastornó la rutina familiar de muchos millones de niños y adultos. Podríamos asegurar que la pandemia ha impactado directa o indirectamente en la Salud mental de todos.  

Las secuelas sanitarias son las más directamente relacionadas. Los cerca de 250 millones de infectados, casi 5 millones de muertos y una distribución mundial bastante uniforme, han afectado a todas las instituciones sanitarias. El diagnóstico, tratamiento y seguimiento de numerosos enfermos, se truncó con la  pandemia deteriorando su Salud mental y la aparición de Enfermedades mentales.

En la revista The Lancet se ha publicado que la pandemia está dejando más de 125 millones de pacientes con trastornos de ansiedad y depresivos. No sería muy errado estimar que el 10 % de los individuos con su Salud mental tensionada derivan hacia una enfermedad mental.

Por otra parte, la mayoría de los factores citados alteran las defensas inmunes, desencadenantes de gravedad de los enfermos con COVID. Da la impresión de que hemos caído en una especie de sindemia o de espiral epidémica.

Como “no hay mal que por bien no venga”, la pandemia está dejando algunos aspectos positivos. Se ha visualizado y, más que nunca, hemos aprendido la importancia de los cuidados de Salud mental. Se han verificado los beneficios de regularizar el ejercicio físico, las horas de sueño y descanso y la vida al sol y al aire libre. Estas actividades se deben armonizar con las relaciones sociales y familiares y la organización rutinaria personal: “higiene” informativa, cultural y ocupacional. 

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Médico e investigador español

Jose Prieto Prieto (1947) es un médico, microbiólogo e investigador español. Además de Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid fue jefe del Servicio de Microbiología del Hospital Clínico San Carlos de Madrid.
Se licenció en Medicina y Cirugía en el año 1971 con Premio extraordinario en la Universidad de Salamanca. Becario del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y en 1973 obtuvo su doctorado con sobresaliente "Cum Laude”.

Trabajó como médico especialista en Microbiología en el Hospital Clínico-Universitario de Salamanca, que compaginó con la docencia como Profesor titular de la Universidad ( por Concurso-oposición nacional).
En 1983 tomó posesión de la Cátedra de Microbiología de la Universidad de Extremadura, ejerciendo hasta 1986, año en que obtiene la plaza de catedrático de la Universidad Complutense de Madrid. En esta última desarrolló el resto de su vida profesional académica vinculada a la labor asistencial en el Hospital Clínico Universitario de San Carlos.
Superó la evaluación de todos los tramos (quinquenios docentes y sexenios investigadores) correspondientes a su trayectoria profesional. Ha sido miembro electo de varias Juntas de Facultad y Claustros de Universidad, participando en distintos niveles de numerosas Comisiones
Ha dirigido 54 tesis doctorales, evaluadas todas ellas con la máxima calificación
Ha participado en 57 proyectos de investigación subvencionados; en 45 como Investigador principal y como Colaborador en el resto. La mitad, aproximadamente, procedieron de convocatorias de Instituciones públicas; el resto se formalizaron con Fundaciones o Firmas Farmacéuticas. Las áreas destacables fueron: anaerobios patógenos, diagnóstico, actividad de nuevas moléculas, simulaciones en modelos de cultivo continuo y arquitectura de poblaciones bacterianas.

Cuenta con numerosas publicaciones en revistas científicas con "factor impacto", siendo 186 en revistas españolas, 129 en revistas extranjeras y numerosos artículos de divulgación en diferentes medios. Miembro del Comité de redacción y "referee" de varias revistas científicas Además es co-autor de 141 libros (varios de ellos dirigidos a estudiantes), editor de 21 y coordinador de 22.
Ha participado como Presidente , Director o participante en numerosos congresos, conferencias, cursos y seminarios. Socio fundador de algunas sociedades , como la SEQ, la SEIMC o la Sociedad Iberoamericana de Infectología. Pertenece a las Sociedades Científicas mas importantes relacionadas con su especialidad ocupando cargos directivos en algunas de ellas.
Su labor ha sido reconocida con numerosos nombramientos (evaluador y asesor de proyectos nacionales, presidente de numerosos tribunales, etc.) galardones científicos (Premio Galien-2003, Premio "Cultura viva"-2011, etc.) y dos condecoraciones estatales.

En Esfera Salud sus artículos de divulgación están enfocados tanto a los profesionales de la medicina como al público interesado en salud, historia de la medicina y en conocer un poco más sobre cómo enfrentar las enfermedades que nos impactan hoy en día.

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