Enfermedades producidas por el medio ambiente

Cómo afecta el lugar donde vivimos a nuestra salud

Los posibles agentes causales de enfermedades debidas al medio ambiente los encontramos por todas partes: en el hogar, en el trabajo y en los lugares de recreo. Entre ellos tenemos los pesticidas, productos químicos, radiaciones, contaminación atmosférica y algunos productos peligrosos creados por el hombre. No obstante, la probabilidad de que se contraiga una determinada enfermedad dependerá de los factores de riesgo específicos presentes en su medio ambiente, y de su susceptibilidad genética a ellos. Así, el radiólogo expuesto en su trabajo a radiaciones, tiene el peligro de contraer enfermedades inducidas por las radiaciones; mientras que los mineros que inhalan polvo de la mina durante su trabajo, tienen más riesgo de contraer enfermedades pulmonares.

Las enfermedades asociadas con factores de riesgo ambientales que suponen la mayor carga sanitaria anual son:

  • La diarrea provocada en gran medida por la insalubridad del agua y de los servicios de saneamiento, y por la falta de higiene.
  • Las infecciones de las vías respiratorias inferiores producidas en gran medida por la contaminación del aire en espacios tanto exteriores como interiores.
  • Los traumatismos involuntarios NO causados por el tráfico, incluida una amplia variedad de accidentes industriales y en el lugar de trabajo.
  • La malaria provocada en gran medida por deficiencias en el abastecimiento de agua, en la vivienda y en la ordenación del uso de la tierra, que impiden reducir efectivamente las poblaciones de vectores.
  • Los traumatismos causados por el tráfico, en gran medida como resultado de deficiencias en la planificación urbana o en la ordenación ambiental de los sistemas de transporte.
  • La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), enfermedad en ligero aumento que se caracteriza por la pérdida gradual de la función pulmonar, provocada en gran medida por la exposición a polvos y humos en el lugar de trabajo y otras formas de contaminación del aire en espacios exteriores e interiores.
  • Afecciones perinatales.

Un estudio realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirma que el 24% de las enfermedades y el 23% de todos los fallecimientos en el mundo (más de 13 millones de muertes), pueden atribuirse a factores ambientales.

La carga de morbilidad es muy superior en países en vías de desarrollo, exceptuando determinadas enfermedades no transmisibles como el cáncer y las enfermedades cardiovasculares, cuya carga de morbilidad es superior en los países desarrollados. Esto es debido a diferencias en la exposición ambiental y al acceso a la atención sanitaria, así el 25% de las muertes registradas en países en desarrollo son atribuibles a causas ambientales, mientras que en países desarrollados sólo el 17% de las muertes se atribuyen a estas causas.

Los niños son los más afectados por estas enfermedades medioambientales, muriendo más de 4 millones cada año. Más del 40% de las defunciones por malaria y el 94% de las defunciones por enfermedades diarreicas, podrían evitarse mejorando la gestión del medio ambiente según informes de la OMS.

Según datos de la OMS el número de defunciones anuales provocadas por estas enfermedades es:

  • 2,6 millones de defunciones al año por enfermedades cardiovasculares
  • 1,7 millones de defunciones anuales por enfermedades diarreicas
  • 1,5 millones de defunciones anuales por infecciones de las vías respiratorias inferiores
  • 1,4 millones de defunciones anuales por cánceres
  • 1,3 millones de defunciones al año por EPOC
  • 470 000 defunciones anuales por accidentes de tráfico
  • 400 000 defunciones anuales por traumatismos involuntarios

Los riesgos ambientales asociados a estas enfermedades son prevenibles, siendo posible evitarlos mediante tecnologías, políticas y medidas preventivas y de salud pública ya disponibles.

La reglamentación que protege al individuo contra los peligros ambientales varía mucho de un país a otro. Así, en los EEUU desde 1983, el Congreso obligó a las empresas industriales a revelar plenamente a sus trabajadores los datos relativos a las sustancias químicas utilizadas en sus fábricas y a enseñar a los trabajadores la forma de protegerse contra tales sustancias.

A nivel mundial pueden tomarse sin demora numerosas medidas para reducir la morbilidad y la mortalidad atribuible al medio ambiente. Las más importantes serían el almacenamiento de agua seguro en las viviendas y la adopción de mayores medidas de higiene, la utilización de combustibles más limpios y seguros, y la gestión y el uso más sensato de sustancias tóxicas en los hogares y lugares de trabajo.

 

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