covid
Foto por Govind Krishnan en Unsplash

La pandemia de COVID ha creado la tormenta perfecta donde coinciden gran cantidad de factores y protagonistas. Su gestión, con serias consecuencias, requiere el manejo de numerosos datos para adoptar decisiones complejas, difíciles y rápidas. Pero los servidores públicos garantizan el éxito siguiendo fielmente a Murphy y pléyade de “discípulos” con sus leyes, teorías, corolarios, hipótesis, etc.

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 Se han seleccionado algunas recogidas por Arthur Bloch (“temas de hoy”, año 2000), válidas para cualquier situación crítica. Se podrá pensar que, con la pandemia actual, no estamos para apuntes de humor, pero conviene verlo con sentido práctico. Además, es lo que hay, como observamos a diario todos los ciudadanos.

“Legislación”

– Se han tomado numerosas medidas e inexorablemente se cumple, como ley fundamental, la de Murphy “Si algo puede salir mal, saldrá mal”. Se sigue expandiendo la pandemia, los confinamientos se hacen a destiempo, los políticos decepcionan,…

– Las peores noticias que puede dar el portavoz son las de mortalidad, pero los periodistas lo estropean más, si cabe, cuando exigen número exacto, fotografías de los tanatorios, etc. Aspecto previsto al completar Gattuso la ley anterior: “No hay nada tan malo que no se pueda empeorar”.

– Confinamientos, desescaladas, inutilidad inicial de mascarillas y numerosas medidas anunciadas a bombo y platillo,  demostradas  erróneas y ¡no pasa nada! La explicación está en la ley de Leahy: “Si se hace algo mal con cierta frecuencia, se convierte en correcto”.

– El Portavoz y el Ministro han presumido de optimistas con frecuencia. El Presidente declaró en julio “hemos vencido al virus”. A la vista de los resultados, está claro su empeño en cumplir la 1ª ley de Chisholm: “Cuando le parezca que las cosas van mejor, es que algo se le ha pasado por alto”.

– Se ha utilizado con frecuencia el aforismo “a grandes males grandes remedios” para justificar medidas “quirúrgicas”, contundentes y  simples para temas complejos. Así es fácil aplicar la 2ª ley de Issawi: “El atajo es la distancia más larga entre dos puntos”.

– El debate, negociación y exigencias de los partidos políticos sobre la pandemia se hace en el marco legislativo siguiente:

 Ley termodinámica de Murphy: ”Todo empeora a elevada presión parlamentaria”.

 Ley no recíproca: “Las expectativas negativas producen resultados negativos, las positivas también”.

Ley de Young: “ Todos los objetos inanimados ( léanse diputados) pueden moverse o hacer lo suficiente como para estorbar”.

La actividad ministerial de Sanidad está perfectamente regulada.

        Postulado de Harrison: “Toda acción ministerial o comunitaria ofrecerá una crítica contrapuesta de igual intensidad”.

         Ley de Spencer:”Los políticos sanitarios perfectos trabajan intensamente en la más perfecta ignorancia”.

         Axioma de Vail sobre la incompatibilidad trabajo-remuneración. “En todo equipo, el trabajo busca el nivel jerárquico inferior y la remuneración el superior”

         Refutación: “Los damnificados y sanitarios podrán recibir disculpas o felicitaciones, nunca indemnizaciones”.

– Agradecemos a nuestros gobernantes su empeño en temas como el de allegados, confinamiento inteligente y despropósitos semejantes. Encajan en la ley de France: “Aunque un millón de personas se crea una tontería, seguirá siendo una tontería

– La cogobernanza y otras iniciativas, impulsadas por el Presidente, tienen el éxito asegurado. Lo avala la regla de Finagle: “El trabajo en equipo es esencial. Permite echarle la culpa a otro”.

Logística

        Durante la pandemia, como en cualquier crisis, es necesario contratar, reubicar o echar mano de voluntarios; personal que acaba creando tensiones. Se evita con el principio de plantillas: “La información sobre incremento o reducción de personal es siempre falaz”.

– La adquisición de respiradores, mascarillas, pruebas diagnósticas, etc. no plantean ningún problema llamativo. Siempre se sigue el principio de Betamax: “Si existen dos tecnologías, prevalecerá la de menor calidad”.

– Cuando hay que elegir entre un producto nacional o extranjero, se aplica la ley de Jaruk: “Si resulta mas barato y adecuado el sistema nacional, la Administración insistirá en adquirir el de fuera”.

– La Administración tiene frecuentemente los fallos del último instante, el más crítico. Las mascarillas, ya repartidas, no están certificadas, la compra de respiradores resultó un timo, el intensivista enfermó, “no creía que fuera importante”, el oxígeno se agotó…Queda justificada con la ley de Murphy ampliada: “Si una serie de sucesos puede salir mal, saldrá mal en la peor secuencia posible”.

Resumen

El político, practicante de la regla de Finagle, si es necesario aplica la ley de Boren: “En caso de duda, lávese las manos”. Se libra así del contagio y de responsabilidades.

– Observación de Gerhard: “Estamos progresando. La pandemia empeora a un ritmo más lento”.

-Comentario de O´Toole: “Murphy era un optimista”.

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Médico. Universidad Complutense de Madrid

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