medicina y demagogia
Medicina

Para el barón de Kelvin “Ciencia es medir y comparar, todo lo demás es opinar”. Esta contundente frase explica cómo en temas complejos, ante la falta de soluciones científicas inmediatas, se disparan las opiniones. Entonces los eufemismos, el “populismo” y la demagogia presiden la acción.

Eutanasia y demagogia

En un periódico de tirada nacional (14-12-2020) titula el editorial: “Avance social. La ley de la eutanasia es un paso acertado con un significado apoyo transversal”. Está repleto de términos abstractos. “Conquista social”, “capacidad de pactar”, “acuerdos transversales”, ”bloques ideológicos”, ”objeción de conciencia”, “ingeniería social” ”sufrimiento”, “ideologías”.

Se obvian argumentos y definiciones médicas. El Diccionario de la R. A. N. de Medicina recomienda precaución con el término Eutanasia, que se usa con significados muy distintos. Define la Eutanasia activa como “el acto de poner fin a la vida de otra persona generalmente muy enferma”. Eutanasia directa es “la Eutanasia activa cuyo objetivo primario del medio utilizado es poner fin a la vida de la persona”. Actualmente es objeto de intenso debate ético y moral.

Bases médicas

El acto médico se basa en los principios hipocráticos y los avances científicos. Sin embargo para el legislador es prioritario lo social. Por tanto el conflicto está servido. Pero suelen prevalecer los argumentos ideológicos, democráticos, de libertad, de bienestar, salud pública, medicina colectiva, etc,. Lo mismo ocurrió con la ley del aborto y cualquier otro tema importante, como el de la Pandemia actual. 

Demagogia en COVID-19. Hace unos días me hizo reflexionar la deriva de una tertulia sobre el COVID-19, monotema de estos meses. Se dogmatizaba sobre  virus,  intubación, vacunas, etc. y alguien dudó sobre la autoridad de un político. Éste argumentó de forma incontestable que en la Medicina Preventiva y Salud Pública de la pandemia, correspondía a los médicos la parte de Medicina. Pero la Salud Pública, como su nombre indica es “estado de bienestar público”, del ámbito de los políticos.

El mismo día, las noticias sobre “protestas del colectivo sanitario” se ilustraban con pancartas, en las que se leía “Por una Sanidad Pública”. En un coloquio posterior, un sanitario estuvo poco afortunado dialécticamente. Defendía la  conciliación de la Sanidad Pública con la Sanidad Privada, resaltando la importancia del colectivo médico (plantillas y hospitales).

 Al término Sanidad, considerada “para todos”, el añadido Pública supone una redundancia que refuerza el discurso. Por el contrario Sanidad Privada pierde fuerza al parecer contradictoria (oxímoron). Si además se  mezcla con términos como colectivo (colectivismo), el resultado demagógico es evidente.

Discursos difusos

En los debates del Congreso, ruedas de prensa, coloquios, etc. hay dos discursos bien diferenciados. El discurso sanitario, en general riguroso, didáctico y de corto recorrido sobre los temas médicos (diagnóstico, tratamiento, vacunas,…). El social, de periodistas y políticos, sobre temas varios (confinamientos, alarma, turismo, allegados,…) con recursos dialécticos de largo recorrido. Los sanitarios  en el 2º tipo de discurso no suelen ser clarificadores. Los objetivos y el lenguaje de los diferentes profesionales no facilitan la transmisión de mensajes adecuados a los ciudadanos. Discursos y mensajes acaban siendo difusos, confusos y demagógicos.

 Peor todavía, se introduce el falso dilema “Salud o Economía” cuando en realidad son los dos componentes de eficiencia de una misma solución.

Demagogia en pandemia

Se hace demagogia de toda actividad médica de la pandemia. Frecuentemente se retuercen los términos de Sanidad, Salud, Pública, Preventiva, Social,…Se utilizan como arma arrojadiza con fines sectarios los datos epidemiológicos, contagiosidad-xenofobia y colaboración de militares. No faltan críticas sobre selección de enfermos, gestión de fármacos, utilidad de mascarillas, pruebas diagnósticas (masivas, selectivas, precio) o vacunas. ¡Ay las vacunas, lo que vemos y veremos!.

 Naturalmente el uso riguroso, o no, de la terminología es clave para diferenciar el discurso científico del demagógico. Hay campo para la demagogia, como los ejemplos de algunas definiciones del Diccionario de la R. A. N. de Medicina:

Medicina Social

“(sinónimo de higienismo). Corriente de pensamiento (fines del XVIII, y XIX). Se caracteriza por poner en estrecha relación la salud de las personas con las condiciones socioeconómicas y laborales en que viven. Se  vinculó al auge de la ideología liberal y a cambios provocados en Europa por la revolución industrial. La denuncia por médicos de las pésimas condiciones higiénicas de los trabajadores,  originó la intervención del Estado en materia de salud. Esto promovió el nacimiento de la política sanitaria, la higiene pública y la ingeniería sanitaria.”

 Esta corriente inauguró la invasión de la Medicina por la Política. Fue silenciada por los movimientos comunistas del siglo XX y se recuperó, con poco éxito, en el último tercio del siglo. Fue identificada por algunos con la Medicina “socialista”. En el siglo XXI la «Medicina Social» se superpone y confunde a veces con otros campos sociales. Es el caso de Salud Pública, Epidemiología Social, Antropología Médica, Servicios de Salud, Seguridad Social, Economía de la Salud. Pero especialmente, Sociología Médica. Esta última, de la titulación de Sociología, estudia los factores sociales. Tiene interés en la demografía, gerontología, diferencias de acceso a la salud de las clases sociales y razas…

Actualmente, en ámbitos “populistas” está haciendo furor el término “Medicina colectiva”. No se debe olvidar su relación semántica con colectivismo, recogido en la RAE. Es ”La doctrina que tiende a suprimir la propiedad particular, transferida a la colectividad y confiar al Estado la distribución de la riqueza”. Otra denominación, mal interpretada a veces, fue la Medicina familiar y Comunitaria.

Medicina Preventiva

(sinónimo: higiene). Disciplina científica cuyo objetivo es promover y conservar la salud y prevenir enfermedades…con tres partes. La Medicina Preventiva primaria sobre el individuo sano (Ej. vacunación). La M. P. 2ª para evitar que las enfermedades progresen y limitar la invalidez, como es el diagnóstico y tratamiento precoz . Y la M. P. 3ª de rehabilitación física, mental y social (ocupacional, integración…)”. En algunos centros académicos, a finales del XX, se denominaba “M. Preventiva y Social”.

Salud Pública

(sinónimos: higiene pública, higiene social). Disciplina científica, rama de la Medicina, que se ocupa de la epidemiología y del saneamiento del ambiente físico, químico, microbiológico y social. Persigue obtener la mejor salud posible de las personas y de la comunidad. Utiliza medidas de prevención, fomento y prestación de servicios que establecen las autoridades sanitarias.” 2ª acepción: sanidad.

Académicamente, “Medicina Preventiva y Salud  Pública” da nombre a los créditos universitarios relacionados y es el título de la Especialidad correspondiente.

En otro sentido, el término Salud, antes identificado con “ausencia de enfermedad”, hoy se define como “Estado de bienestar”. Está presente en el discurso de todo político que se precie.

Sanidad

(sinónimo: Salud Pública)“Conjunto de servicios organizados por una comunidad de carácter preventivo, terapéutico o de rehabilitación. Tiene por finalidad alcanzar un nivel óptimo de salud” (Estado de bienestar).

En resumen

Conviene tener presente que los debate sobre Medicina deben empezar y terminar con el método científico. El resto del campo dialéctico es un terreno resbaladizo, potencialmente demagógico, donde los sanitarios suelen encontrarse en inferioridad.

Médico. Universidad Complutense de Madrid

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