metrología
Foto por Mati Flo en Unsplash

Tendremos un caso o, a lo más, dos” (¿millones?). Declaraciones del Director de la Unidad de Alertas ante la llegada de la pandemia. ¿Probabilidad o precisión?

Cuánto, qué número, es una de las palabras que mueven el mundo; y no solo el económico. En la pandemia de COVID todo se cuantifica y se mide; cuantos más datos se generan, más instrumentos necesitamos para medirlos. Por tanto, la Metrología es imprescindible. Cada 20 de mayo se celebra el “Día Mundial de la Metrología” a propuesta de la Oficina Internacional de Pesas y Medidas.

Midiendo se entiende la gente de ciencia.

Definiciones

Metrología “es la ciencia queestudia las mediciones de las magnitudes garantizando su normalización”. Para la medición se utiliza desde la más sencilla regla milimetrada a la más avanzada computadora. Pero lo más importante, en el mundo dinámico actual, es que se puedan comparar internacionalmente los datos obtenidos por aparatos o aplicaciones. A pesar de lo citado, los resultados están sometidos a fenómenos de desviación, varianza e incertidumbre. (Definición incompleta del mensurando, muestreo no representativo, factores desconocidos, …).

Cuantificación “es la expresión numérica de una magnitud o una cualidad”. Es la mejor manera para clasificar mediante la calificación (graduar, evaluar), que se define como “asignar un grado o nivel de una escala establecida mediante una puntuación”.

¡A numerarse!

“Éxodo 30:18-21” o  “ Levítico 13:4,5,46 son ejemplos de normas frente a epidemias. Son referencias numeradas parar manejar la enorme información contenida en la Biblia.

 ¿Cuántos coronavirus nos afectan? Los coronavirus no son la Biblia, pero su ARN contiene cerca de 30.000 letras correspondientes a los ribonucleótidos (A, G, C, U). La magnitud de tipos y variantes es notable. Los tipos humanos, aparte del SARS-CoV-2, son el HCoV-229E, HCoV-OC43 y el HCoV-NL63. ¿Y cuántas variantes? La OMS cita los linajes o variantes inglesa (VOC202012/01), brasileña, sudafricana, etc. a pesar de su propuesta para evitar epónimos. Además es necesario recurrir a las numeraciones, porque ya en junio (2020) se habían identificado ¡5.775 variantes! Y cada día se describen más.

Estas cuantificaciones apuntan a la complejidad del tema y explican la dimensión de los problemas emergentes de pandemia, diagnóstico, vacunas, etc.

¿Algún experto preguntó a los servicios municipales si regaban las calles para eliminar la niebla o el humo?

Medida de los coronavirus

La implantación del Sistema Métrico Decimal revolucionó el mundo. La primera unidad de medida fue el metro cuya dimensión percibimos todos aproximadamente. Recordemos sus valores: 1 metro = 1.000 milímetros / 1 milímetro = 1.000 micras / 1 micra = 1.000 milimicras. Otra cosa es la exactitud, sometida siempre a revisión. Todos sabemos que los virus son muy pequeños, pero ¿cuánto de pequeños?

Mundo microscópico.- El límite de visión del ojo humano (capacidad de resolución) oscila entre el tamaño de los ácaros del polvo (diámetro 200 micras = 0,2 milímetros) y el cabello humano ( diámetro de 700 micras).

Lejos de la visión humana directa están las bacterias cuyo diámetro ronda una micra (1.000 milimicras). Como todas las partículas de este tamaño, pueden permanecer en suspensión durante horas y nuestros pulmones las eliminan en condiciones de normalidad. Para partículas 5 veces menores (algunos tipos de polvo, neblinas, humo de tabaco, virus) el pulmón debe recurrir a mecanismos sofisticados para su eliminación.

 Los coronavirus (con 100 milimicras de diámetro), serían 10 veces menores que las bacterias, permanecen en suspensión en el ambiente y no se eliminan mecánicamente por el aparato respiratorio. Entonces la distancia de seguridad para evitar contagios sería de ¿1, 2, 3 metros? ¡Si es un recinto cerrado, mejor evitarlo!. Por tanto la imagen del Ejército lavando las calles con detergentes resultó entrañable, pero… que no lo copie el Ayuntamiento para la contaminación o la niebla. Con los hidrogeles ocurre algo parecido, aunque si son perfumados y aportan hábitos higiénicos, bienvenidos sean.

 Fácilmente se deduce la importancia del tamaño para la elaboración de filtros y mascarillas, clasificación por tamaño de poro, seguridad que aporta, etc. ¿Verdad que parece elemental? Pues la OMS no ha reconocido oficialmente el papel de los aerosoles en la transmisión de los coronavirus hasta el pasado 30 de abril.

Ciencia es medir y comparar (y verificar), lo demás es opinar” (Kelvin).

Metrología diagnóstica

Con la pandemia se acabó el escepticismo a la Cuantificación total. Mediante las escalas, debidamente consensuadas, se pueden medir características consideradas subjetivas, tales como el malestar, el dolor, la afectación psicológica, etc.  Otras, como la cuantificación de la temperatura o la saturación de oxígeno, han popularizado la metrología.

La percepción al tacto de la “calentura” con el dorso de la mano sobre la frente del niño enfermo y los termómetros de mercurio son historia. La pandemia se recordará por la escena del control masivo de la temperatura con termómetro sin contacto y alta fiabilidad. Lo que no se suele apreciar son los millones de mediciones, comparaciones y verificaciones realizadas. La termometría digital, pulsioxímetro (de dudosa aplicación domiciliaria) y las redes (móviles) están consolidando la teleasistencia y la emancipación de los enfermos.

Cada historia clínica es una fuente inagotable de datos. La analítica es un ejemplo. Decenas de pruebas expresadas cuantitativamente se practican diariamente a cada enfermo, se verifican con tecnología homologada y sometida a controles de calidad. Cada una se compara con  millones de enfermos para establecer la probabilidad de normalidad o alteración. Gracias a la informática (“big data”) se conocieron rápidamente  las alteraciones más llamativas en COVID. Mediciones de diversos parámetros (dímero D, ferritina, LDH, proteína C Reactiva, trombocitopenia,  linfopenia) permiten establecer pronósticos precozmente.

 Algo parecido ocurrió con las pruebas específicas de diagnóstico (PCR, pruebas antigénicas, titulaciones de anticuerpos). Se necesitaron miles de ensayos para su puesta a punto, la medida de los parámetros buscados en cada caso y la determinación de su especificidad y sensibilidad. A día de hoy se ha verificado su utilidad con más de mil millones de pruebas realizadas en pacientes de todo el mundo.

Los datos terminan siendo como las moscas, preocupan más por el número que por lo que significan.

Magnitudes en epidemiología y prevención

Nos asfixian las cifras ¡quince meses llenando periódicos e informativos! Numerosos informes de sesudos comités y Gobiernos incapaces con informaciones contradictorias ¿Cuánta información se necesita para dimensionar el problema y actuar en consecuencia? “La cuantificación inadecuada anestesia, es como contar ovejitas para dormir”.

Los datos sobre nuestra población, parece que los entendemos mejor. Solo lo parece, porque con frecuencia nos desbordan, como pasa con la macroeconomía. Se comprueba con algunas cifras de ejemplos publicados a diario.

 Datos acumulados de COVID-19, (12 de mayo, año 2021).- Madrid: 710.286 casos positivos, 112.292 hospitalizados, 11.362 en UCI, 23.977 fallecidos. España: 3,5 millones de casos positivos, 78.895 fallecidos. Total en el mundo: 160 millones de casos positivos, 3,32 millones de fallecidos. ¿Qué significan estas magnitudes? Son números de difícil comprensión si no se relacionan.

También las vacunas suman una ingente cantidad de datos: miles de reclutados para los ensayos, costes, logística, millones de vacunados, valoración de resultados, etc. ¿Cuántas vacunas? ¿Cuántas personas vulnerables en cada segmento de edad? ¿Cómo cuantificar la inmunoprotección? ¿En cuántas personas vacunadas se fija la inmunidad de rebaño? Estas preguntas son ejemplos, que a su vez plantean nuevos interrogantes de medición y cuantificación.

 Estas magnitudes solo adquieren sentido cuando se comparan y traducen. El problema es que la traducción la realizan los sanitarios, periodistas, economistas, políticos y estadísticos. Cada uno según su interpretación y conveniencia.

Hay tres tipos de mentiras: las pequeñas, las del Gobierno y las estadísticas.

Metrología- Estadística

La Estadística, unida a la Informática, adquirió un innegable protagonismo en la pandemia. Imposible explotar los miles de millones de datos si no es con resúmenes, gráficas y otras herramientas. Frecuencias, índices, tasas, porcentajes, tendencias, varianzas, correlaciones (coeficientes), relaciones entre variables (regresiones), etc. son potentes técnicas para medir, comparar, verificar y explotar la información. Permiten establecer modelos, pronósticos y estimaciones con éxito relativo. Ya se sabe que “es preferible acertar por aproximación que equivocarse con exactitud”.

Pero la Estadística con frecuencia es utilizada a conveniencia de intereses en el debate político. Yano escandaliza el Gobierno con las cifras de fallecidos, cuando se contrastan sus datos ¡con otras dos fuentes oficiales!. ¿79.000, 100.000, 120.000? ¡Y justifican todas!

¿Cuántos contagiados, hospitalizados, inmunizados, vacunados,…en relación con variantes,  tiempo, otros países, etc.?  La Estadística, bien o mal utilizada, se ha convertido en potente arma electoralista, comercial, e incluso, de relaciones internacionales.

En Ciencia importa hallar una respuesta, pero enriquece más abrir interrogantes.

En resumen

Asistimos a una reacción inédita, en cantidad y calidad de investigaciones y resultados frente a una epidemia. No siempre percibimos su importancia, cegados por las interferencias políticas, económicas, de urgencia y el olvido de los dramas del día anterior. Pero la magnitud de los datos indica avances espectaculares, aunque a veces los árboles no dejen ver el bosque. 

Médico. Universidad Complutense de Madrid

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