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Foto por Kelly Sikkema en Unsplash

En Occidente, y más concretamente en España, Enero puede suponer empezar el año con mal pie. Es el mes más crudo del invierno y el que más problemas de salud suele plantear. Aunque las estadísticas de enfermedades y mortalidad son altas también en Febrero, mejoran a finales de Enero. (“Por San Vicente, el invierno pierde un diente”)

Naturalmente cada año es diferente, y a veces se rompen las estadísticas, que para eso están. Por ejemplo el año pasado- bisiesto, con mala fama- el mes de marzo trastocó todos los registros con la pandemia. Y lo mismo pasó con los demás meses del año, ¡a pesar de las estadísticas oficiales! ¡Ya se sabe! .Veremos qué ocurre este mes de Enero.

Pero volvamos a la “vieja Normalidad”

En una serie de 40 años del INE, la mortalidad de Enero superó un 24 % la media de los demás meses. Pero considerando los últimos cinco años, esta diferencia de enero respecto a los demás meses, superó el 30 %.  (45.000 frente a 35.000 de media). Está claro que es una constante anual preocupante. Aunque no es de ahora; ya se refleja en el dicho “en invierno, tiembla el enfermo”.

 Las causas pueden ser múltiples, pero la baja temperatura es indiscutible. Sabemos que el frío descompensa patologías crónicas como la Enfermedad Pulmonar Obstructiva y la Insuficiencia Cardiaca. También los más vulnerables, con el frío, padecen más episodios de gripe y neumonía.

Problemas de salud

 Conscientes de estas circunstancias, los médicos preparan su trabajo a tenor de la patología más frecuente en esta época. Según algunos listados son: gripe, resfriado, faringitis, amigdalitis, bronquitis, otitis, gastroenteritis, dolores articulares, asma y ataques cardiacos.

 Las fiestas de Navidad no pasan en vano. Los excesos gastronómicos empiezan a pasar factura a partir de Enero: intolerancias, gastritis, hiperlipemia, exceso de peso, gota,…Este panorama se desarrolla en un escenario peculiar, definido por: la pandemia (este año), la familia y la economía.

Pocos dudan que ya estemos “surfeando” como podemos la tercera ola del COVID y no se esperan buenas noticias para este mes. La pregunta irónica -¿lo pasarás bien o en familia?- traduce algunas tensiones de Navidad. Aunque matizadas este último año por las restricciones de la pandemia, la respuesta emocional no desaparece en 24 horas. Además muchos deben sufrir la dura realidad del “nido vacío” cuando los hijos vuelven a marchar, si es que han venido. Por último, la economía no es un tema menor; Las cuentas del año y los gastos extra de las fiestas obligan a replantear todo en Enero. ¡Ay, la cuesta de Enero!

El día más triste

En los primeros días del Año Nuevo siguen las celebraciones, pero la realidad llega de inmediato. ¿En cuántos días? El psicólogo Cliff Arnall consideraba la primera semana para fijar planes (dieta, gimnasio, ahorro,…) y la segunda para verificar su incumplimiento. Así explicaba la frustración con diferente intensidad y consecuencias según los casos. 

 Atendiendo a los análisis de Arnall, se fijó el tercer lunes de Enero para considerarlo como el “Lunes triste” o “Blue Monday”. Este planteamiento ha sido muy criticado. Efectivamente la propuesta es artificiosa, pero pocos dudarán de la tozuda realidad.

 ¿Cómo evitar el “Lunes triste”?

Prevenir infecciones respiratorias (distancia, mascarilla, ventilación, evitar lugares concurridos…¿suena, verdad?), controlar los procesos crónicos, neutralizar los excesos, solucionar los problemas familiares y económicos. O sea, una utopía. Por eso algunos recomiendan en caso de duda, “irse de rebajas”. Y podemos confiar en la sabiduría popular :“Pasado Enero, pasado el año entero”.

Médico. Universidad Complutense de Madrid

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